martes, 10 de junio de 2014

Atón Ra, el Sol

En nuestra investigación del autoconocimiento, -porque averiguar quienes somos es un impulso fortísimo, una necesidad imperiosa-, sentimos algo dentro que nos identifica con la LUZ. Y sin entenderlas bien, hacemos definiciones semi sofisticadas alrededor de que "Somos Luz", "El Universo es un destello de Luz y "No existe más que la Luz". Y sí. Así debe ser.

Los egipcios adoraban a Atón Ra, el Sol y sabían que venían de Él y que sin Él no tendrían vida ni existencia. Le hacían templos y reverenciaban su salida en la mañana, y su desaparición aparente en el atardecer. Aquí un fragmento del Himno a Atón:

Tus rayos alimentan todos los campos,
Cuando brillas, ellos viven, ellos crecen para ti;
Tú creas las estaciones para desarrollar toda tu obra:
El invierno para refrescarlos, calor para que te sientan.

Tú has creado el lejano cielo para brillar allí, Para contemplar toda tu obra,
Tú solo, brillando en tu forma de Aton, Elevado, radiante, distante, cercano.

Tú creas de ti mismo millones de formas, Ciudades, pueblos, campos, el curso del río;
Todos los ojos te observan por encima de ellos, Pues tú eres el Aton de las horas del día sobre lo alto.
Tú estás en mi corazón,
Todos aquéllos en la tierra salen de tus manos cuando los creas,
Cuando amaneces ellos viven, Cuando te pones ellos mueren;
Tú eres el tiempo vital en todos tus miembros, todos viven gracias a ti.

Todos los ojos están puestos en tu belleza hasta que te acuestas,
Todas las labores cesan cuando descansas en occidente;
Cuando te levantas haces que todos se apresuren por el Rey,
Todas las piernas están en movimiento desde que fundaste la tierra.


..Y nosotros, en nuestra triste soberbia, pensamos que los egipcios eran paganos ignorantes; a pesar de que, si lo pensamos bien, el Sol, la fuente de energía de nuestro sistema solar, es el mejor símil para mostrar quiénes somos.


Modernamente entendemos que los "cuantos de luz" o los "fotones" o los "quarks", como queramos llamarlos, no son entes individuales, independientes de la fuente que los generó. Analizando el fenómeno, podemos comprender que un rayo de luz no se separa del sol al iluminar la Tierra en la mañana. Mantiene su conexión, pues de lo contrario, perdería su poder energético y dejaría de iluminar.

Qué buen símil para un concepto tan difícil para nuestra mentes y nuestros egos, cuando tratamos de entender que el Creador es Uno y no hay nada aparte de Él... Cuando nos dicen que salimos de Él y que en esencia somos lo mismo que Él... Cuando las instrucciones canalizadas desde una sabiduría incomprensible nos explican que nuestra búsqueda, apenas empezada, ya ha finalizado: que no hay que hacer sacrificios ni grandes esfuerzos para regresar a la Fuente, ¡Porque nunca nos hemos separado de Ella!

Se acaban los ideales épicos. No es necesario ser un valiente cruzado. Los sacrificios que exigen las religiones dominantes, no tienen sentido. No hay nada que nos tengan que perdonar. Porque somos inocentes por naturaleza...  por herencia divina... Intrínsecamente impecables.

Solamente requerimos "abrir los ojos", recuperar la Visión correcta y "ver" la Realidad, en la cual somos parte de Dios y nunca nos hemos alejado de Él, a pesar de nuestros múltiples sueños de aventuras en planetas lejanos y extraños. A pesar de las mil personalidades que hemos adoptado... Los múltiples rostros de Brahma...

Los diezmil Budas somos nosotros: Perfectos, además.


Lo que pasó, simplemente, es que nos pusimos a mirar para otro lado. Nos sumimos en lo denso, por jugar... Y ahora estamos perdidos en nuestro mismo jardín. Pero no hay nada qué temer. ¡Somos! Somos los que Somos.

Dejemos de sentirnos huérfanos y en oscuros Valles de Lágrimas. Deshagámonos de los tristes dogmas y cuentos oscurantistas que buscaban mantenernos atados por el miedo y la culpa.

Somos el bailarín rayo de sol, libre como nadie, 
hermoso como ninguno...  
¡Energía poderosa, eterna e infinita!