domingo, 24 de enero de 2016

Detectar la Creencia Equivocada



El presente es un ejercicio personal de aplicación de la teoría de las creencias de Seth que coloco en este blog como ejemplo ilustrativo, para quien quiera lanzarse a hacer lo mismo en busca de creencias subconcientes que le traigan complicaciones en la vida diaria.

En mi caso realicé un analisis sobre una reacción inusual que se repite cuando me expongo a ciertas circunstancias, haciendo que me vea como alguien completamente diferente a quien normalmente soy.
Se trata de los problemas que se me generan cuando contrato una simple reparación en mi casa. Revisando lo que sucede, concluyo que esos disgustos podrían deberse a una falsa creencia de que contratar un profesional de la construcción está fuera de mi alcance económico. ...Tal vez...

Será por eso que termino contratando teguas, con obreros ineptos que me entregan un  producto que no me satisface.  Eso me obliga además, a participar activamente en la labor, agotándome física y emocionalmente, con el desagrado  que trae notar que la inversión sale más cara con las correcciones posteriores. Adicionalmente, la presión me induce a maltratar a los torpes ejecutores, pues me despierta una desconocida agresividad. 

Para corregir esto, en primera instancia me pareció que podría cambiar hoy mi creencia por otra más conveniente, como la siguiente: 
"Creo que contratar expertos eficientes está a mi alcance económico y es lo que debo hacer en todos los casos. Así, mis inversiones se destacarán y no perdere tiempo ni dinero".

No obstante lo anterior,  me doy cuenta que el problema no es tan simple, pues no se limita a los albañiles sino que se extiende a los médicos y otro tipo de empleados. Entonces, debe haber otra creencia más importante sepultada en mi  mente respecto a quienes trabajan para mí. 

Porque recordando los  muchos empleados que contraté durante más de 24 años en mi empresa ambiental,  resulta que sucedía el mismo fenómeno de resultados deficientes,  ineptitud y agotamiento en correcciones. ¡Furia!


O sea que  debe haber una creencia errada más profunda que me llevaba a rabiar y a tener que  corregir personalmente también los trabajos intelectuales, pues en general eran de pésima calidad en forma y en contenido. Luego me sentía estafada cuando tenía que pagar un costo acordado por el trabajo recibido, que a mi manera de ver, no lo valía jamás.

Entonces,  coincidiendo con el problema ya descrito de los albañiles,  me parece que también  en la consultoría yo buscaba profesionales mediocres por su menor costo.

¡El problema parece volver a tener tinte económico!

Cual es entonces, la creencia equivocada más profunda que domina mi actuación en esos casos? 
Al observarme impersonalmente, se destaca una permanente descalificación de los demás en cuanto a su preparación académica, pues considero en mi interior que en su gran mayoría fueron malos estudiantes  o no tenían capacidad intelectual suficiente. 

Ahora, profundizando, reconozco que esa creencia  sobre la inferioridad de la gente que me rodea viene de mi rigidez durante mi época de estudiante, en la que posiblemente consideraba que mi única cualidad era ser buena intelectualmente.

Entonces,  la creencia errada podría ser que yo no valía nada, a menos que me mantuviera elevada académicamente. Y a eso me dediqué en los aspectos técnicos y filosóficos toda la vida !Tanto he estudiado!

Gravísimo, ¡Porque me obligaba a saberlo todo!!! Y si no lo sabía, debía deducirlo rápidamente.. Esto es, inventarlo. Lo que me llevó a ser muy dogmática.

Por eso, subconcientemente no puedo permitir que nadie haga mejor que yo las cosas, o sepa más que  yo,  pues perdería  ante mis propios ojos todo mi valor.  Lo que hago es que consigo personal inferior para que en la práctica se confirme mi creencia sobre su ineptitud.

Como puede ser eso? ¡O sea que mi propio valor depende de que los demás  se equivoquen???

Incluso en temas manuales como la albañilería disfruto encontrando conceptos de geometría y propiedades de los materiales que corrijo a quienesestán laborando para mi.
¡Increíble!!!

Con todo el análisis realizado, me parece finalmente que la corrección de creencias más profunda y conveniente implicaría la siguiente frase que repetiría para imprimirla en mi subconciente y corregir mi actitud:

"Creo que valgo por muchas cualidades que poseo como ser humano a pesar de que existan otras personas semejantes y mejores que yo en diferentes temas.
Incluso si no hubiese tenido acceso a la educación superior ni hubiera estudiado en tantas escuelas de pensamiento, sería alguien muy valioso también.
Mi valor es intrínseco y escencial".

Este ejercicio significa un alivio y la posibilidad de conocerse un poco mejor. Practicando esto, tal vez me libero de la necesidad de perfección y restauro el valor de los demás en sus propias especialidades y conocimientos.

Y agradezco la llamada de atención que genera mi reacción, pues como Seth dice, es bueno dejar salir la agresividad (que existe en todos los animales antes del ataque), pues es una medida contra una explosión de violencia o en su defecto para evitar la incubación de una enfermedad.

sábado, 23 de enero de 2016

Haiku. Al Alba



Inmovilidad dolorosa
Almohada incomprensible.
Aguacero reconfortante
¡Retorna la energía!


viernes, 22 de enero de 2016

Salud. Reiki y Shiatzu



Del concepto de la física moderna, de que somos una forma de energía -como lo son los árboles, las mesas, las montañas y todo lo que posea atomos y sus partículas constitutivas-, se derivan metodologías de restauración de la salud que a mi forma de ver son todas válidas por definición, aunque no sean sanaciones ortodoxas según las facultades de medicina.

El cuerpo humano es un bullicio de vibración y movimiento atómico incesante, que mantiene su integridad precisamente por esa agitación permanente. De esa actividad que le confiere la vida se originan flujos de energía creadora que se organizan en cursos múltiples que la sabiduría ancestral ha interpretado con más o menos exactitud.  Allí ya entran las diversas escuelas y esa discusión no nos compete ni afecta este análisis.

Así,  la salud no sería otra cosa que el correcto flujo de la energía vital.  Igualmente,  la enfermedad sería la interrupción del mismo en uno u otro lugar,  que se expresaría en afecciones con síntomas diversos.

La solución,  por supuesto es restablecer  el flujo de energía. ¿Con qué se haría eso de manera más natural? Pues con energía del mismo tipo.

Allí viene la autenticidad de los métodos de sanación mediante  el movimiento de la energía como la imposición de manos... el Reiki, por ejemplo.  Las mismas manos del propio paciente sobre el sitio adolorido o enfermo; o si están disponibles las manos de un sanador más vital que se ha ejercitado en almacenar más energía por métodos como la respiración, la meditación o el Qi Qong, pueden ser una rápida solución a la afección.

El niño hace instintivamente esta aplicación de la propia mano cuando recibe un golpe... Y más efectiva aún  para aliviar el dolor, es la mano materna.

Del Reiki, a veces espontáneo  a veces consciente, se pasa al  método del masaje, que toma mayor contacto con la zona adolorida. Y ¡Qué montón de estilos de masaje existen en la medicina tradicional de todos los pueblos!   

El Shiatzu es también un ejemplo de terapia sanadora mediante la presión de los dedos y la mano sobre los nudos energéticos del cuerpo. (Se dice que un emperador japonés lo usaba para curar la artritis de su madre).

Y de estos sistemas pasamos a la Acupuntura, que es la metodología con la que estoy más familiarizada, cuya aplicación básica se puede hacer simplemente con los dedos (Digitopuntura), si es que nos asustan las agujas.

El caso es que las manos energizadas de cualquier persona pueden desatascar los canales de energía vital que el paciente tiene bloqueados. Esto tiene más lógica que maltratar el pobre estómago, afectando de paso otros órganos, con píldoras de origen químico, que es lo que hace la medicina alopática.


jueves, 21 de enero de 2016

miércoles, 20 de enero de 2016

Haiku. Despertador.


Cu... Cuu...
Cu... Cuuu...
No resta ni un instante
de fantasía.

Girón arrancado de mí misma,
Cu... Cuu...

Me visto con los sentidos
Nada más. Para regresar.





Relaciones Amorosas Exitosas



Este análisis puede serle de utilidad a  otras personas que, como nos pasa a casi todos,  no entendemos de qué se trata el relacionarse afectivamente, mientras estamos sumergidas en el llamado "amor de pareja". 

Analizando  las relaciones  sentimentales que disfruté a lo largo de mi presente existencia, puedo ver en retrospectiva qué características llevarían a una  pareja feliz o al menos bien avenida, para que pueda subsistir exitosamente toda la vida, como en los cuentos de hadas. 
-Lo que no fue mi caso-, aclaro.

Concluyo, de mi propia experiencia, que se necesitan tres factores para el éxito  en este campo tan importante en la vida.  Simplemente tres: Seguridad, Cariño e Intereses Comunes.

Un factor adicional para mí y que fue común a todas mis relaciones fue la posibilidad de diversión,  entendiendo por esto un interés especial por algun estilo que me permitiera ser diferente al estándar y  salir de la rutina. Por eso ahora entiendo la frase de mi mamá: "A usted solamente le gustan  hombres locos".

Por otra parte, haciendo un  resumen en un cuadro comparativo, pude observar que también a cada relación se la podía calificar con un adjetivo, con un sabor (fruta) y un color característicos. 

Procedo a aplicar la teoría.  Fueron siete amores importantes:


Personaje

Situación final 

Factores dominantes 

Color 

Sabor

Fabio el Optimista

Amistad vitalicia
Cariño
Anaranjado.
Mango.

Santi el Sabio



Amistad vitalicia

Cariño e Intereses comunes

Azul celeste.

Plátano con crema
Jorge el Poderoso


Dos años de Matrimonio
Seguridad y Cariño
Café.
Limón.
Jorge el Misterioso

Sociedad vitalicia
Cariño 
Rojo.
Fresa.
Diego el Monje Joven

Desconocida
Cariño e Intereses comunes
Violeta.
Mangostino.
Fernando el Intelectual

Desconocida
Seguridad 
Amarillo.
Uva (vino)
Diego el Monje Viejo

 Amistad 
Intereses comunes
Verde campo
Melón

Ante esta gran variedad combinaciones,  ninguna de ellas completa en cuanto los tres factores estructurales de la relación,  comprendo  ahora por qué ninguna funcionó. Y concluyo que aunque la mayoría de éstas tenía el obvio componente del cariño, solamente la sensación de seguridad... el respaldo... la sensación de protección, me llevó a una decisión de compromiso.  

O sea, que en el fondo, al escoger  compañero de viaje, ¿Domina en la mujer la necesidad de seguridad en la ruta? Cada una lo dirá...


En todo caso, lo que sí es evidente es que en este mundo de las ilusiones, cualquier relación tiende al fracaso, porque se trata del intento de unión de dos egos, que por definición son "egoistas".

Entonces, solamente el intentar despojarse del ego y ser completamente tolerante y generoso, podría tal vez funcionar. 

Mas solamente en el caso en que los dos integrantes estén de acuerdo y tengan el propósito de cambiar en este sentido. De lo contrario, más maltrato le espera a quien asuma la actitud correcta.