viernes, 22 de mayo de 2015

Meditación del Actor Rebelde

¿Qué pasaría si en medio de la obra de teatro, el protagonista se silenciara y se sentara en el escenario sin continuar su parlamento? Pues se acabaría el espectáculo.

Igualmente, si detenemos nuestros pensamientos generadores de percepciones, estas cesarán y el Mundo, ¡Simplemente desaparecerá! 

Esto fue lo que hizo el Buda cuando se sentó por un periodo relativamente largo a meditar bajo el árbol del Boddhi. ¡Se rebeló! Como a veces nos dan ganas a nosotros de rebelarnos, en esta búsqueda que parece no tener fin... 

Pero es que somos inconstantes y por eso no nos iluminamos. O somos demasiado estrictos y nos quedamos en la forma de la meditación y en la solemnidad de las sesshines, nada más. Dejamos que nuestro Ego se aficione -también se aficiona a la meditación-, para terminar dominándola, dejándonos a nosotros otra vez como unos tontos.

Aplicación: Si el fundamento teórico está claro ya, de acuerdo con el segundo párrafo de este post, podemos proceder a llegar a la quietud (física y mental) necesaria para dar el salto cuántico de una vez.

Una manera simple de lograr la meditación liberadora, es la siguiente, -combinación práctica y eficaz de varias exposiciones dadas en este blog-:
  1. En silencio, relajados y tranquilos, nos sentamos en posición erguida. Con esto detenemos nuestro cuerpo. Al cerrar los ojos, se silencian también nuestros cinco sentidos de la percepción.
  2. Enfocando los ojos en un punto fijo, al frente, en nuestros párpados, para detener el tiempo, imaginamos estar en el presente. La línea horizontal del tiempo que se extiende hacia la izquierda (Pasado) y hacia la derecha (Futuro), no nos interesa: Solamente nos mantemos atados al punto del presente. Con esto detenemos nuestra mente.
  3. Nos quedamos ahí, como el actor rebelde. No se mueve la mente y no se mueve el cuerpo.
Con esto, el Mundo desaparecerá por un instante, o dos o tres (depende de nuestra habilidad), logrando el legendario samadhi, que con la práctica se puede prolongar  hasta permitirnos ver cara a cara la Realidad.

De regreso, simplemente seguiremos por un lapso con nuestra vida, pero concientes de que la Realidad no es ésta. Esta es solamente la ilusión que crea nuestro caótico pensamiento. Y que en nuestra esecia, somos libres.

Sonrientes recorreremos la vida, entendiendo -ahora sí- lo que sucede, quienes somos y a dónde regresamos.
Y ¿Qué pasaría si varios hicieramos lo mismo? ¡La redención total de la Humanidad!


¡Divertido! Y simplemente fabuloso.