viernes, 13 de noviembre de 2015

El Verdadero Nombre

En el fondo del corazón, uno siempre quiere saber su nombre; su verdadero nombre.
El que lo define de verdad. Porque el que le dan en el registro civil no le gusta tanto, o siente que no le ajusta.

Asi como a mí, le debe pasar a muchos: Uno generalmente incursiona en la reencarnación buscándose; pensando que ese nombre que lo describe plenamente debe estar tal vez perdido en el pasado insondable.

Sin palabras, sin poderlo explicar a nadie -a lo mejor inconcientemente-, uno lamenta ésa pérdida y se dedica a buscar respuesta anotando los sonidos incoherentes y casuales que le llegan en los sueños.

Otros, más prácticos tal vez, buscan su nombre en las drogas... o en la ficción... O viven vidas prestadas o imitadas o copiadas... O se forjan un nombre falso y obligan a que se les rinda pleitesía por él...

...Yo busqué tanto mi nombre... 
Los aprendía todos, los escribía y luego los tachaba. 
Hasta me inventé algunos. 
Otros los busqué en sánscrito y otros en japonés y en chino... 
Pero aunque mejoraban mi sensación de pérdida, no me satisfacían totalmente. 
¡No eran mi nombre!

Y es que el nombre que buscamos no es el nuestro.
Es el del Gran Ser que nos contiene y alimenta.
El que nos da la claridad, las tendencias y la vitalidad.
Aquel de quien soy una de las diez mil caras...
Las diez mil personalidades....
Ese Gran Ser tiene mi Nombre; el nombre que amo y que me llena.
Mi verdadero Nombre.

Por eso cuando me lo dijeron no lo reconocí... Era demasiado para mí.
El nombre que me asignó el lama me quedaba grande...
Porque aunque mío, no era solamente mío, sino de Él también.

Algunos pensadores y filósofos dicen que el Super Yo es quien seremos en el futuro, cuando "evolucionemos". Mas esto no es exacto: Él es el Ser al que pertenecemos en el presente y del que somos una brillante fracción.

¡Por eso me dieron Su Nombre!! Y me siento tan bien con él.