"Cuento de la Edad Media" se titula este sonido. Misterio y emoción mística mezclados de manera inusual, con todos los recursos y los efectos más modernos para lograr este resultado mágico y enardecedor.
Parece la noche, que cegada en sus creencias, de un caballero se encamina en la negrura
y creyendo cumplir su propósito vital, del corcel acompañado, la vida ya no vale,
Si al menos encontrara un ideal.
Todo lo diéramos porque nuestra vida tuviera un propósito visible:
Dentro de la práctica oriental del Jin Ji Du Li ("El Gallo de Oro se sostiene sobre una Pata"), está como básico el ejercicio de pararse sobre una pierna, manteniendo el equilibrio, mientras que sus ojos están cerrados.
Sirve aunque solamente se practique un minuto al día. Ante eso, no hay disculpa para no hacerlo, especialmente porque esta práctica, -proveniente de la medicina china- entre sus múltiples beneficios para la salud, evita el envejecimiento y la demencia.
La esencia del ejercicio está en que sus ojos deben estar cerrados
cuando esté practicando el Jin Ji Du Li
Instrucciones:
Párese sobre una pierna, mientras que sus ojos están cerrados. Eso es todo.
Haga la prueba ahora mismo: Póngase de pie, cierre los ojos y trate de mantenerse parado en un solo pie.
Si usted no es capaz de permanecer por lo menos 10 segundos, significa que su cuerpo se ha degenerado hasta el nivel 60 o 70 años de edad. En otras palabras, es posible que sólo tenga 40 años, pero su cuerpo ha envejecido mucho más rápido.
Al principio no es fácil, aunque sí lo es con los ojos abiertos. Pero al cerrarlos, casi todo el mundo pierde el equilibrio. Para ayudarse, es posible usar los brazos para mantener el equilibrio. Para ello hay muchas posiciones: brazos horizontales o doblados en semi-círculo, pero el que es más benéfico es el asana de unir las palmas por encima de la cabeza, como muestra la fotografía.
De hecho, no es necesario elevar mucho la pierna que queda en el aire... Un poco será suficiente al principio, e incluso se podrá apoyar el pie levantado sobre la otra rodilla o el muslo, si es que llega hasta allí.
De todas maneras, debemos empezar a practicar en cualquier forma... Como podamos. Ya después podremos hacer figuras elegantes. De hecho, le ayudará a mantener mejor salud; los especialistas chinos sugieren que la práctica diaria de Jin Ji Du Li durante 1 minuto, ayuda incluso a prevenir la demencia senil... Y como nosotros queremos llegar a viejos muy sanos...
Al principio usted puede probar entrecerrando un poco los ojos, en lugar de cerrarlos completamente. De hecho, esto es lo que el especialista en salud Zhong Li Ba Ren recomienda y dice que la práctica diaria de Jin Ji Du Li, puede ayudar en la curación de muchas enfermedades como:
Hipertensión,
Altos niveles de azúcar en la sangre o diabetes,
Dolor del cuello y las enfermedades de la columna vertebral,
Evitar la demencia senil,
Enfermedades del cuello y la columna vertebral
Prevenir la gota.
Reforzar la inmunidad,
Calidad del sueño,
Enfermedades circulatorias y
Memoria.
Zhong Li Ba Ren ha escrito un libro titulado "Self Help is Better than seeking Doctors' Help", un best-seller que, además, ha sido el libro de salud más vendido en China desde que se publicó. Su éxito se puede medir por el hecho de que logró más de 1 millón de copias vendidas.
Y es que de acuerdo con la Acupuntura, las enfermedades aparecen en el cuerpo debido a que surge desbalance entre los diversos órganos internos, lo que hace que el cuerpo pierda su equilibrio. El Jin Ji Du Li puede reajustar esta interrelación de los órganos y cómo funcionan entre sí. El hecho es que hay seis meridianos de acupuntura importantes que pasan por las piernas. Entonces, cuando uno está parado sobre una sola pierna, sentirá dolor debido al ejercicio, y cuando esto ocurre, los órganos correspondientes a estos meridianos y sus formas, comenzarán a recibir el ajuste energético necesario.
El ejercicio también nos servirá si queremos hacer progresos en el Tai Chi, que requiere control de piernas y equilibrio para todos los movimientos, como se ve en la bella demostración que sigue. ¡Anímese! Inténtelo ya y verá que no es tan difícil ... Mire esta explicación:
Sin Pasado ni Futuro. El siguiente es un ejercicio verdaderamente relajante y liberador: es dedicarle dos minuticos al día, -o cuando tengamos la tranquilidad para aislarnos-, para liberarnos del Tiempo. ¿Cómo podemos lograr esta utopía? El Tiempo nos esclaviza y nos hace sentirnos indefensos, acosados y perecederos. Pero no es imposible la liberación y podremos comprobarlo, al menos por unos momentos, con esta sencilla práctica.
Si cerramos los ojos por unos instantes e imaginamos que no tenemos pasado y tampoco tenemos futuro, nos centraremos en nuestro Ser real: en el Presente. El ejercicio consiste en que durante esos dos minutos no aceptemos preocupación alguna, pues sin futuro, ¿Qué nos puede angustiar? Tampoco habrá remordimiento, ni culpa, ni arrepentimiento por nada, si es que el pasado no existe en nuestra mente. Y nuestra mente es la que manda cuando logramos que el Ego se calle.
Este sencillo ejercicio nos dará unos momentos de la tan necesitada paz mental y pondrá cimientos para empezar a dudar del poder de las odiosas garras del Tiempo.
Recordemos entonces: Nos colocamos concientemente en el hoy. En un punto: no en la línea del tiempo. Nada hacia adelante y nada hacia atrás.
Allí nada puede preocuparnos ni agobiarnos.
Es un presente eterno (aunque solamente le demos al principio dos minutos) en el cual nos sentiremos a gusto... expandidos... gozosos... dueños de nuestro ser y unidos con todos y con todo.
Esta es la obra del Ego en nuestra aparente existencia. La obra de los Egos, para ser más precisos:
El mundo que observamos y que pareciera estar en el exterior, es cada día más confuso y desconcertante. Esto es evidente cuando cedo a la tentación de ver el noticiero de la noche: me acomodo y me concentro pensando que voy a conseguir una imagen clara de la situación en alguna parte. Pero eso es imposible, aunque desaparecieran los intereses políticos y económicos que existen detrás de los medios de comunicación, porque lo que vemos no tiene pies ni cabeza. Es una masa amorfa de "hechos" que está gobernada simplemente por el caos, la agresión y el egoísmo; de manera que ni siquiera logro establecer quién es "el bueno", ni quién es "el malo" de la película.
El que consideraba honesto, un buen día se lleva el estrellato de la astucia para defraudar a quienes confiaban en él, de la manera más descarada. Pero eso sucede en la emisión de noticias de hoy... Porque en la de dentro de dos años, me revelarán que el tal individuo era inocente y pagó injustamente dos años de cárcel en las peores condiciones y con el tremendo sufrimiento de su familia. La solución al enigma estaba en que había un astuto más astuto detrás, quien nos engañó a todos. Pero no para ahí el enredo y tendré que ver cómo día tras día la red se hace más intrincada y compleja hasta que finalmente me de cuenta de que no entiendo nada.
El problema radica en que cada uno de nosotros es esclavo del Ego, -una ilusión que ni siquiera tiene realidad-, pero a la que le hemos conferido vida y autoridad sobre nosotros.
Y esos egos nos hacen a todos actuar de forma demente resultando en un mundo absurdo al cual nos empeñamos en verle algún sentido.
Los egos nos manejan hacia la agresión a todos (gobernantes, obreros, ejecutivos, amas de casa, maestros y policías)... Por eso el mundo se ve así.
El asunto es que hemos llegado a vivir en una guerra de egos. Cada uno le rinde pleitesía al suyo, porque se cree aislado y vulnerable. Resulta que en cada uno, la función de los egos es una sola: Mantenernos confundidos y asustados en la creencia de que estamos desconectados entre nosotros y de la Fuente. Su función es que veamos al mundo cada vez más complicado y agresivo, para que mantengamos ocupada nuestra mente en defendernos, con lo que la red de ataques y sufrimiento nunca cesa.
Como dice el Budismo en la Primera Noble Verdad: "Existe el sufrimiento". Muy cierto. Existe el sufrimiento en este mundo tridimensional. Pero yo siempre me preguntaba por qué. ¿Podía Dios hacer un mundo en el que regía el sufrimiento y ahí poner a sus hijos? No parecía esta idea concordar con los atributos de bondad que me habían enseñado de Dios...
Hasta que ahora entiendo: Él no creó un mundo de sufrimiento. El mundo de sufrimiento lo hicimos nosotros mismos, -como tontos masoquistas-, que no nos damos cuenta de que el sufrimiento de nuestro prójimo es el nuestro propio.
Nuestra personalidad nos impulsa a competir y a atacar. Y en ello se nos va la vida, logrando solamente efímeras victorias que no nos hacen felices.
Por eso la insistencia de los sabios en que nos liberemos del Ego.
Esto es, resumidamente, dejar de ver a los demás como enemigos... como competencia... como los que deben perder para que nosotros ganemos...
Y adoptemos una actitud pacífica en todo momento. En cada pequeña actividad diaria, observémonos atentamente, porque probablemente estamos buscando el ataque a otro, con la disculpa de que necesitamos sobrevivir.
Y sí. Sobreviviremos pacíficamente cuando nos aliemos a nuestros semejantes; no cuando creamos vencerlos y dominarlos, pues ello no nos llevará sino a más caos y sufrimiento.
Pocas canciones tan emocionantes y que nos tocan románticamente como En Aranjuez con Tu Amor.
Coloco aquí, como un descansito muy merecido en nuestra búsqueda de la Verdad, la interpretación magistral y sentida del gran tenor José Carreras. A la vez, un resumen de su hermosa amistad actual con el tenor madrileño Plácido Domingo.
Carreras y Domingo se consideraban rivales al ser ambos tenores contemporáneos en el mismo país, pues competían por el favor del público español e internacional. Esto los hizo casi enemigos, considerando además, que eran políticamente irreconciliables, pues Carreras era catalán y no le perdonaba al otro por ser madrileño, expresándose mal de él con frecuencia y negándose a cantar si el otro tenor era invitado también.
Sin embargo, en el 87 le diagnosticaron a Carreras leucemia, enfermedad que enfrentó con mucho valor y decisión de curarse, pero cuyo tratamiento le obligaba a permanecer varios días en Estados Unidos cada mes. Estos viajes y lo costoso del tratamiento, lo llevaron casi a la ruina, a pesar de que tenía una pequeña fortuna por su fama, que en ese instante estaba ya en la cúspide.
Mientras tanto, Plácido Domingo quería apoyarlo económicamente, pero tenía bien claro que el catalán jamás aceptaría su ayuda. Decidió entonces hacer una fundación para personas con cáncer, manteniéndose en el anonimato. José Carreras, al saber que existía dicho sitio en Madrid, acudió a él y pudo obtener el apoyo financiero que le faltaba hasta su total recuperación.
Más tarde, ya curado tras un trasplante de médula al cual se sometió sin anestesia, para no arriesgar sus cuerdas vocales con el entubado, regresó al escenario y de alguna forma se enteró de que su benefactor era nadie menos que su enemigo artístico.
Entonces, en una prueba de nobleza, agradeció públicamente a Plácido Domingo su gesto, irrumpiendo en uno de sus conciertos en Madrid, y pidiéndole perdón de rodillas, en pleno escenario... Plácido le respondió abrazándolo y desde entonces son amigos inseparables.
Hace unos años tuve la fortuna de asistir una semana en Pozo de Rosas, Venezuela, a un entrenamiento en PhoWa del lama noruego Ole Nidhal, representante del Budismo Camino del Diamante. Se trata de una tradición del budismo tibetano, mediante cuya práctica, es posible aprovechar el momento de la muerte para alcanzar la liberación y regresar a la Fuente; esto es, que al morir, se logren ver las-cosas-como-realmente-son.
El PhoWa es una técnica que se aprende en vida, con la intención de recordarla en el trance de la muerte. Es una meditación relativamente sencilla, pero de alta concentración, acompañada de sonidos guturales (como siempre en los cantos de monjes tibetanos), en la que la persona se visualiza subiendo como un punto azul desde el centro del cuerpo, desde el Hara, a través de la espina dorsal hasta la coronilla, punto a través del que se asoma para dar un salto liberador que lo lleva directamente a fundirse con la figura roja de un Buda sabio, que lo acoge en la Totalidad.
Es lo mismo de que habla el Libro Tibetano de Los Muertos (Bardo Thodol), que debe ser leído al moribundo, y luego del deceso, durante 15 o más noches al muerto, para que no solamente recuerde la ruta hacia la liberación, sino que no se distraiga asustándose con las sensaciones, colores y visiones que pueden aparecer en ese incierto momento.
Si la persona sigue las instrucciones, recordando lo que ha aprendido en vida sobre ese trance, puede liberarse dando el salto y gozar de la gran fusión con el Conocimiento y el Ser.
En cambio, si el individuo en este momento falla en reconocer la Luz oportunamente, entra nuevamente en la Rueda de la Vida, vuelve a ser prisionero de su karma y se alista para renacer y volver a experimentar la existencia humana.
Durante el mencionado retiro, el lama Ole Nidhal a solicitud de familiares de personas recientemente fallecidas, realizaba el PhoWa para esos muertos "ausentes", con la convicción de que la distancia no era obstáculo alguno para guiar esas almas a enrumbarse hacia el paraíso.
Esto sería muy posible, a la luz de nuestra nueva comprensión, pues creencias orientales antiguas como el PhoWa a distancia, es consecuencia de la certeza de ser Uno con los demás, del convencimiento de que las mentes no solamente están comunicadas, sino que básicamente son Una Sola. Así, no importa la distancia al dar una instrucción, sino que se da de mente a mente... que están comunicadas permanentemente pues son una y la misma: la Mente Única.
Somos millones de bombillas alimentadas por la misma electricidad: Dios; y sin Él no tenemos ni vida ni inteligencia ni conciencia. ¿No sería más práctico entonces, confiar definitivamente en Él, en cambio de seguir luchando individualmente como hormiguitas indefensas?
De todas maneras, finalmente, se trata de una ilusión. Tanto la vida como la muerte. Como dice el lama Ole, no se puede encontrar un "yo" ni un "tu", separados de los demás. Y con la muerte o con la iluminación, toda ilusión se disuelve, regresando a la unicidad.
Ejercicio importante para nuestra salida de Matrix y reconexión con nuestra verdadera naturaleza:
Como en las meditaciones clásicas, nos sentamos con los ojos cerrados, sin ruido ni interrupciones, y nos internamos en nuestro ser, lejos del mundo y sus pensamientos disparatados, tratando de ir profundizando, mientras paso a paso, nos despojamos de todo el peso que nos recubre, por medio de preguntas similares a estas:
¿Quién soy si desaparece mi pasado? ¿Quien soy sin mis estudios, mi historia laboral, mis éxitos y fracasos? ¿Quien soy sin mis compañeros de trabajo y sin mis conocidos? ¿Quien soy sin mi familia y sin apellido? ¿Quien soy si me quito mi nombre? ¿Quien soy sin la nacionalidad que me identifica? ¿Quien soy sin mis aficiones y sin mis libros? Cuando saco de escena a quienes dependen de mí, a mis hijos, a mis padres ¿Qué queda de mí? Si elimino mis propiedades, mis pequeños tesoros, mis títulos ¿Quien soy?
Este ejercicio es el equivalente occidental de meditar en el koán Zen: ¿Cuál era tu rostro antes del nacimiento de tus padres? Los budistas Zen de la secta Rinzai eran partidarios de la "Iluminación Súbita", despertar que sucedía de manera involuntaria, tras forzar a la mente repetidamente, con una pregunta insoluble, haciéndole dar vueltas a una cuestión a la que la razón no podría otorgar ninguna respuesta racional.
La mente dual, desesperada, tras años de reflexionar en el koán, -en la frase inexplicable-, un buen día se rendía y explotaba, iluminándose. Esto es, entendiendo la Realidad Última.
Algo similar pretende la clase de meditación que se propone hoy: Si nos quitamos el nombre y los logros y desaparecemos de nuestra conciencia nuestros conocimientos y los conceptos que tenemos de nosotros mismos, ¿Qué queda? ¡Probablemente no queda nada! Solamente una tenue y serena sensación de conciencia expectante.
Debe entonces aparecer ante nuestros ojos nuestro ser real. Nuestra esencia. Tendríamos al menos, un instante de sabiduría (el satori budista), que aunque al principio puede no ser muy duradero, repetido podría llevarnos a la iluminación.
Es una búsqueda profunda de nuestra verdadera identidad, nuestra esencia, nuestro Ser real. Porque estamos acostumbrados a identificarnos a nosotros mismos con los ropajes del Ego, que son los que se mencionaron en los interrogantes previos... A tal punto, de que pasamos la vida sin saber quiénes somos (ni a nadie le importa tampoco). El caso es que vivimos las distintas épocas de nuestra existencia con sucesivas máscaras, según la ocasión o las personas con las que estamos.
Pero mediante este ejercicio, podemos interiorizar nuestro origen y conectar con la Fuente de manera consciente y permanente, para que nos liberemos de la separación y la soledad de la individualidad. Estaremos con la Unidad. Estaremos con Dios.
Seremos concientes de nuestra unión con el Creador.
Como dice Un Curso De Milagros, al recomendar una interiorización de este tipo en la mañana o en la noche:
Dios va conmigo dondequiera que yo voy: Es perfectamente posible llegar a Dios.
El camino hacia Él quedará despejado, si verdaderamente creo que ello es posible"