martes, 17 de marzo de 2015

Componentes de la Eternidad

La percepción del Ego es variable.

Puesto que no detecta la Realidad sino un salpicón de emociones e ilusiones, cambia mucho; está compuesta de espejismos y fantasmas deformes.

Es así que algo que no aceptabamos como bueno a una edad, ahora, a otra edad, es perfectamente factible en nuestra escala de valores y creencias... Igualmente, a veces nos agrada el mundo y otras veces, como que se voltea contra nosotros, volviendose francamente agresivo... ¡El mismo mundo!
O sea que la seudo realidad que experimentamos tiene la volatilidad del sueño y no nos garantiza ninguna estabilidad; por eso nos sentimos tan incómodos cuando miramos nuestra existencia.

Otra demostración de la inestabilidad de la percepción es la muy conocidad relatividad del Tiempo.

Siempre me asombró la curiosa característica del reloj de mi auto cuando yo iba a una reunión importante: Muchas veces, cuando iba tarde, las manecillas comenzaban a volar impresionantemente, de manera que en un semáforo se me pasaba un siglo y finalmente, llegaba tarde, tenía que entrar toda despeinada, excusarme ridículamente y sentarme a la mesa de juntas renegando de mi malvado reloj.

En cambio, sucedía drásticamente lo contrario si salía con suficiente tiempo: Parecía que en segundos devoraba la vía y me encontraba al lado del sitio de la reunión, totalmente desprogramada, sin saber si entrar a leer a un parqueadero o irme a una cafetería a tomarme algo, mientras el minutero se desplazaba perezosamente.

Esta experiencia me enseñó el truco de pensar que iba con buen tiempo a una reunión a la que había salido tarde, proponiéndome concentrarme en la conducción (en el presente)... Tratando de no mirar el reloj por ningún motivo durante el trayecto para no angustiarme y así, no acelerarlo con mi angustia. ¡Y me funcionaba ese autoengaño! Finalmente llegaba al sitio con solamente unos minutos de tardanza, tranquila y sonriente, sin haber tenido que conducir a más de mi velocidad habitual.

Por eso el presente era la clave. Sin mirar hacia atrás ni hacia el futuro, la ilusión del tiempo desaparece y entramos en la Eternidad.

Eso es ESTAR EN EL AHORA.

Ayer, en cambio, me di cuenta de la otra mitad de la Percepción engañosa del Ego: La relatividad del Espacio. Siempre había tenido una extraña noción de la forma como mi forma de percibir las cosas de la seudo realidad cambiaba de acuerdo a si me movía rápido o despacio. Esto se hacía más notorio en un viaje o un paseo por un sitio nuevo, cosa que se hacía más dificíl si por ejemplo, iba en un vehÍculo rápidamente.

Lo anterior me llevó a pensar siempre que el turismo debería hacerse a la menor velocidad posible. En avión, no aprendía prácticamente nada. En auto muy poco, pero en bus algo más... Pero definitviamente, lo mejor era moverse a pie. Cuando uno anda a pie por el campo o por un pueblo, vive el sitio y es realmente conciente del lugar. Cuando nos quedamos quietos, la ilusión del Espacio desaparece y entramos en la Eternidad.

Eso es ESTAR EN EL AQUI.

No sobra repetir lo que dicen los sabios: La Eternidad está Aquí y Ahora. Ya comprendí por qué.



jueves, 19 de febrero de 2015

¿Auto ataque? UCDM. Lección 26

Mis pensamientos de ataque, atacan mi Invulnerabilidad.

El Ser es invulnerable, eterno, completo y tiene toda la capacidad para ser feliz.
Pero en determinado momento escogió -probablemente por diversión- crear pensamientos que "materializaran" cualquier cosa en el tiempo y el espacio, dimensiones en las que quiso experimentar.

Resultado: Con el uso de este instrumento surgió un mundo de formas atrayentes y colores brillantes... sabores exquisitos y sonidos placenteros. Un lindo sitio para estar un rato.

.. Pero ¿Qué pasó? El tiempo y el espacio implicaban solidez... Privaron al Ser de su infinitud y le dividieron en millones de fragmentos, cada uno con su propia perspectiva.

Aparecieron entonces atributos del espacio, que comenzaron a nublar la conciencia de este Todo aparentemente dividido, como son la Escasez y la Individualidad.

Cada chispa de conciencia empezó a luchar por su supervivencia con las otras, de manera abierta o solapada, pues para ella, los recursos aparentaron ser limitados. ¡Todo un problema de perspectiva! Fue como si el Universo entero hubiese bajado a jugar dentro de un átomo: Se tenía que sentir molestamente estrecho y sus cualidades parecían estar reducidas. Pero no importaba. Era una especie de expedición. Un  juego. Pues el Ser sabía aún quién era...

El problema vino cuando se confundió y empezó a olvidar su divino origen.
Ahí el juego continuó con ojos vendados y la batalla se hizo más cruenta. ¡Todos contra todos! (Aunque sabemos que era uno solo contra sí mismo).

Así, las partículas utilizaron su facultad creadora para atacar al otro, sin darse cuenta de que con ello, no estaban más que auto atacándose.


¡Y ahí está nuestra Humanidad ahora!

Es un gran Ser invulnerable, que cree que está sufriendo de múltiples ataques, cuya intensidad y efecto se multiplican como olas que migran a tsunamis, pues él mismo no detiene la causa de este desastre.

Pero en respuesta, ahí está la salida que nos enseña esta lección: Solamente dejando de atacar a los demás y de atacar a nuestra propia mente, podremos resolver esta incómoda y singular situación.

Porque sucede que encima de todo, en nuestra ignorancia de cómo el pensamiento crea realidades, atacamos también nuestra propia mente con negatividad y pesimismo, esperando con frecuencia desenlaces adversos a nuestros problemas.

Ese hábito hay que erradicarlo. Porque nos roba la invulnerabilidad natural que poseemos.

¡Pensemos que todo tiene que salir bien!
¡Todo sale bien!
Eso es lo que nos corresponde por ser quienes somos.

Borremos de nuestra mente todo pensamiento de preocupación, ansiedad, depresión, porque no son más que ramilletes de enunciados nefastos creados por nosotros mismos, como si quisieramos que todo fallara.

El ejercicio de la lección 26 consiste en observarnos cuando caemos en la tentación de pensar así:
"Estoy preocupado acerca de _________________ 
y temo que lo que pueda ocurrir es que _______________"

Cada preocupación que albergamos en la mente es un ataque a nuestra invulnerabilidad, porque nos degrada a nuestros propios ojos, permitiendo que nazca la posibilidad de fallar.

Así que ejercitémonos en el pensar limpio y confiado que un Hijo de Dios debe acostumbrar naturalmente, sin permitir que se asomen a la conciencia las listas de posibilidades de error. Y si acaso aparecieran, eliminémoslas instantáneamente diciendo:

Este pensamiento es un ataque contra mí mismo

Como consecuencia viviremos de forma más liviana, respetando a los demás, -no importa quienes aparenten ser o cómo piensen- y lo más importante,

¡Empezando a recordar quiénes somos!




miércoles, 18 de febrero de 2015

Propósito. UCDM Lección 25.

Nuestra amnesia -posiblemente inducida por nosotros mismos- es tan completa, que estamos  haciendo el triste papel de quien se dio un golpazo en la cabeza y no sabe ni su nombre, mientras vaga atónito por una calle concurrida.

El enunciado de esta lección 25 es:
"No sé cual es el propósito de nada"

Que combina muy bien con el de la lección precedente, la 24, que dice:
"No sé qué es lo que más me conviene"

Las dos frases tratan de hacernos caer en cuenta de que no controlamos nuestra situación, por simple ignorancia... Prácticamente por nuestro desconocimiento de quiénes somos y por qué estamos aquí.

El caso es que al nacer, abrimos los ojos de nuestra atrofiada conciencia, para observar un derredor que no se entiende. Y para no enloquecer, nos inventamos significados que a nadie convencerían, pero que adoptamos como dogmas y los reverenciamos. Así, algunos podríamos declarar que estamos aquí para:
  • Ser exitosos
  • Ser prósperos
  • Ser sabios
  • Ser admirados
  • Ser ricos
Lo mismo que desde otra perspectiva, otras personas establezcan que están aquí para:
  •  Ser caritativas
  • Ayudar a los semejantes
Terminar con las injusticias
  • Lograr la igualdad social 
  • Aconsejar a los confundidos
  • Enseñar
Y otros más, con pasados tal vez más turbulentos, estarán aquí para:
  • Castigar a los malvados
  • Vengar una situación
  • Cambiar las estructuras
  • Destruir al Sistema en que nacieron
  • Descubrir a los mentirosos
Los mencionados son todos propósitos artificiales con una u otra tendencia, 
pero igualmente ilusorios. 

Inventados para suplir el vacío del personaje de aquel cuento budista, en el que un joven monje pensó que había perdido su cabeza y pasó varios días corriendo de aquí para allá por el monasterio como un loco, revolcando todo, buscándola deseperadamente, sin hallarla. Hasta que alguien le dijo que su cabeza estaba sobre sus hombros, donde siempre había estado y el monje recuperó definitivamente la cordura.

Así andamos nosotros en esta vida: Actuando como dementes que simulan conocimiento, sin un verdadero propósito, sintiendonos incompletos y vacíos. Tratando desesperadamente de encontrar algo que no se nos ha perdido, pero que no somos capaces de reonocer como nuestro: Nuestra Divinidad esencial; Nuestra Paz intrínseca... La Eternidad que es nuestra existencia... Nuestra Sabiduría interior...  Nuestra fortaleza en la Unidad.

Puede que creamos entender que esa es la verdad; pero lo que pasa es que estamos tan confundidos, que solos no podemos ver toda esa Realidad maravillosa, pues hemos puesto muchos velos ante nuestros ojos, hasta llegar a pensar como el pequeño monje, que ¡Ni siquiera tenemos cabeza! Descabellada idea que trastoca nuestro actuar y nuestro sentir, haciéndonos desgraciados.

Para salir de ese cruel autoengaño, sin embargo, necesitamos que alguien nos ayude a ver quienes somos verdaderamente... Y ese es el motivo de las lecciones mencionadas: 

Dejar nuestra autosuficiencia... Despojarnos de los disfraces que tal vez despistan a los demás y a nosotros mismos, para decir en cada situación a la que nos enfrentamos: "No sé qué es lo que más me conviene".  Porque aunque estudiemos las situaciones y sus alternativas de desenlace, lo cierto es que nunca sabemos realmente cuál es la mejor elección. Incluso muchas veces, al final resultan soluciones que ni siquiera habíamos considerado y que son muy superiores a lo que queríamos forzar, pensando que era lo mejor.

Así, el ejercicio de esta lección consiste en dejar la soberbia con la cual nos autoengañamos y declarar mientras se observan los objetos, personas y situaciones que nos rodean: "No sé cual es el propósito de nada".

Porque creemos que sabemos para qué es cada cosa, pero en realidad, desconocemos el propósito último. La verdadera razón. El motivo... ¡El Propósito! Estamos aquí sin saber por qué.

El ejercicio nos pide, entonces, que miremos cada cosa a nuestro alrededor y digamos:
"No sé cuál es el propósito de ese _______________________"

Ejemplo: Un Profesor de Primaria: El propósito de un profesor de primaria es enseñar ciertas cosas al niño. ¿Para qué? Para que se prepare adecuadamente para la vida. ¿Para qué? Para que sea exitoso en un trabajo lucrativo más adelante. ¿Para qué? Para que sobreviva en una sociedad compleja. O sea para que compre sus alimentos y tenga un refugio y demore así su muerte. ¿Para qué? ¿Para qué pretende sobrevivir si de todas maneras, como todos, sabemos que va a morir? ¿O era otro el propósito? Por otra parte, el profesor de primaria también lo hace para sobrevivir unos meses más...

Entonces, en el fondo, "No sé cual es el propósito de ser un profesor de primaria". ¡Ni idea! No lo veo por ninguna parte... Algo así es el ejercicio.

Otro ejemplo con un objeto: Un lápiz: El propósito de un lápiz -aceptaríamos sin dudar- es trazar en un sitio visible una idea o alguna información. ¿Para qué? Para plasmarla en documentos que otros lean y usen. ¡Para qué? Para que simulen trabajar y alguien les pague y puedan sobrevivir unos meses más... ¿Para qué? No sé. ¿Para qué tantos libros, tantas revistas, tantos periódicos? Son tan contradictorios... que nos confunden aún más... ¿Entonces, para qué el lápiz? No nos lleva a la verdad; no nos beneficia. Entonces, ¿Cuál era su propósito? Lo terrible en este y en todos los casos, es que ¡Nada tiene un propósito que yo pueda conocer!

"No sé cual es el propósito de nada"

Tal vez aceptando humildemente esta idea, nos abramos a la posibilidad de obtener la inspiración necesaria y llegar a percibir correctamente lo que nos rodea. Porque por ahora, no entendemos nada, aunque nos hagamos los ejecutivos importantes, los sabios científicos, los grandes tecnólogos, los clérigos omnisapientes. ¡No tenemos un propósito verdadero!

La verdad es que necesitamos un empujoncito para aclarar esta enredada situación. Entonces, abandonémonos a lo Infinito y dejemos que la Sabiduría Universal influya directamente en nuestro actuar y en nuestro percibir. Liberémonos. Soltemos el timón, porque no sabemos manejar y tampoco tenemos mapa. Abandonémonos al Cielo, en la confianza de que sí debe haber propósito para el mundo y para nosotros mismos (Pero esto no se puede lograr si seguimos creyendo que lo sabemos todo)

Dejemos que el verdadero propósito fluya suavemente a nuestro interior, permitiendo el despertar nuestro y con el nuestro, el de la Humanidad.

domingo, 25 de enero de 2015

Empoderándonos con el Eneagrama


En todos los tiempos se ha clasificado la personalidad de acuerdo con la actitud frente a algunos parámetros, como la socialización y las emociones. Es el caso de los famosísimos signos del Zodíaco, que de acuerdo con los astrólogos - desde la edad media-, encontraban rasgos similares en personas que habían nacido en la misma época del año, sin importar su edad.

Igualmente, el llamado Horóscopo Chino agrupa a las personas en 12 categorías cuyos rasgos son los un determinado animal: así hay personas-tigre, personas-serpiente y personas-mono, cosa que no tiene nada de absurdo cuando miramos la forma de ser de quienes nos rodean y de nosotros mismos. La diferencia con el horóscopo occidental es que las similitudes no dependen del día, sino del año en que se nació.

De manera similar, existe otro sistema de clasificación de nueve personalidades muy útil, basado en la Geometría Sagrada que se llama el Eneagrama.  Estudia la forma de ver la realidad de cada persona, ya que no existe una realidad absoluta en este mundo de la ilusión; de manera que la gente puede clasificarse bastante ajustadamente en uno de los siguientes nueve tipos:

El Eneagrama muestra las tendencias principales de la personalidad, lo mismo que sus debilidades y defectos y la forma de socializar. Cada uno tiene un pecado capital, que es factible tratar de corregir, una vez que identifica el grupo al que uno pertenece.

Así que todas las personas tienen cosas buenas y aspectos desfavorables que deben balancear para lograr el equilibrio en su personalidad, lo que en últimas, las llevará a la felicidad, como explica este corto video:

También coloco aquí un link que resume la teoría del Eneagrama, y en el cual se encuentran 20 frases características de cada enatipo, de forma que, -con un poco de sinceridad- uno mismo puede clasificarse en una de las doce clases, sin necesidad de un sicólogo especializado en el tema.

Como tantos sistemas que existen para ello, -mencionábamos arriba-, es un método de conocerse mejor, labor que nos debe ocupar primordialmente en esta experiencia que es la vida.

Ejemplo de prueba de ubicación en el Eneagrama: 


(Bajando un poco la página encontramos del 1 al 9 los títulos de los eneatipos. Tendremos que probar uno por uno, pero no es largo, porque a las primeras frases se descarta, si no es nuestro tipo).

Podemos aprovechar esta y todas las otras herramientas que existen para modelar nuestra personalidad, y dejar de ser un desconocido para nosotros mismos, que tiene reacciones impredecibles y comportamiento ocasionalmente extraño. Con esto sabremos cuál es el rasgo predominante de nuestro genio y también cuáles son aquellos otros que tenemos desatendidos y que debemos cultivar.

viernes, 23 de enero de 2015

El Origen Esencial de las Enfermedades

Estoy estudiando un libro fabuloso de Santiago Portilla Rosales, ingeniero-antropólogo-naturópata-karateca con una claridad mental increíble: él desarolló una lógica teoría sobre la enfermedad que no es evidente para los demás, porque estamos demasiado deformados por un sistema que nos inculca dogmas contradictorios que todos aceptamos en masa.

Tal vez nos hemos comido el cuento de la ciencia médica y la investigación farmacéutica. Hemos crecido admirando los investigadores premio Nobel, que después de invertir millonadas en cuestiones muy puntuales, sacan conclusiones que trasforman y marcan a toda nuestra cultura. (Más no siempre en sentido positivo, como veremos).

Es el caso del temor que nos han infundido a los microbios y los virus, a los que consideramos  monstruos malvados, invisibles, que nos acechan por todas partes y son capaces de matarnos de un zarpazo.

Igualmente, cada vez que no tienen explicación ni cura para alguna enfermedad, los médicos salen del paso con ésta teoría de los virus y también la de las enfermedades hereditarias. Y lo doloroso para la Humanidad es que sus médicos no tienen cura casi para ninguna enfermedad (ni siquiera la gripa), por la sencilla razón, que desconocen sus causas.

¿Qué quiere decir esto? Que han venido elaborando su ciencia por el camino equivocado. Que no están investigando donde es... Y que están basando su efectividad en medicinas que son aún más "mágicas" -en el sentido despectivo que ellos usan hacia la medicina natural- que cualquier pase shamánico o yerba que practiquen las sociedades tradicionales. Efectivamente, no veo la diferencia entre hacer que el enfermo de asma se tome una pócima (jarabe hecho por  Farma Bayer) o se tome un buche de sangre de paloma (recomendado por un brujo). Ambos están dando palos de ciego y probablemente más el primero que el segundo.

Así se ha popularizado la respuesta del médico al pobre paciente: "Lamentablemente su enfermedad es incurable". Y el problema de fondo es que la medicina occidental no sabe cómo conservar la inmunidad.

Así sucede el frecuentísimo caso del médico que fallece a manos de la enfermedad de su especialidad. O sea, que de esa enfermedad no sabía nada, nada. Lo pueden atribuir a contagio con sus pacientes, tal vez.

Lo digo porque los médicos generales de antes no se contagiaban nunca de nada y además, acostumbraban dejar al paciente un mucho mejor estado del que lo habían encontrado.

Entonces, -resumiendo-, Santiago Portilla dice que no son los  genes, ni los virus (ni siquiera el del SIDA), los que contagian y matan a la gente. Esos virus están en todas las personas de manera latente e inofensiva. Lo que enferma es la baja de defensas en el organismo, ocurrida en un momento dado, que a la luz de su teoría, sucede por una sola cosa: 

El equivocado Estilo de Vida. 

Y dentro de él, fundamentalmente por la equivocada forma de alimentarnos. Así, Santiago Portilla plantea una alimentación sencilla de la que se eliminan todos los productos artificiales, los azúcares, la carne y el licor. Se favorecen en cambio los granos, los cereales integrales y las legumbres. Y lo mejor es que es flexible incluso con los alimentos "malos", dejándolos para esporádicas celebraciones y fechas.

Atribuye las enfermedades "hereditarias" a la herencia sí, pero de malos hábitos de alimentación, cosa que sucede siempre, porque preferimos comer aquello con lo que nos criaron. Es así que si vemos un niño obeso, podremos encontrar con facilidad a su padre y a sus hermanos; pero no por herencia, sino salvo casos especiales, por sus hábitos alimenticios.


Entonces, recomiendo definitivamente estos libros y conferencias

El libro se llama "La Alimentación Escencial Humana. Fuente de nuestra Vitalidad" que contiene, además de la dieta a la que debe migrar todo aquel que decida librarse de alguna enfermedad grave, una serie de ricas y sencillas recetas tradicionales, al alcance de cocineras principiantes como uno.

En resumen, la propuesta propende por la alimentación tradicional. Vivamos donde vivamos, miremos a las generaciones previas y especialmente a los campesinos. ¿Que ellos se alimentaban casi exclusivamente de maiz?  Pues entonces, por ahí va la dieta zana de esa región. ¿Preferían el arroz en muchas preparaciones? Pues esa es la dieta correcta para ellos y la que sacó adelante a sus milenarios pueblos. ¿Es el trigo? El trigo será.




Estar en el Mundo pero no ser de Él

Tuve un amor paraguayo, un shamán -un poco loco, un poco aterrizado-, obsesionado con la frase de Jesús: "Estar en el Mundo sin Ser del Mundo".

El caso es que siempre que conocía a alguien, lo primero que hacía era preguntarle cómo interpretaba la frase, con lo cual el recién conocido quedaba completamente desubicado y ya no sabía de qué hablarle a este ingeniero agrónomo.

A mí me parecía que la frase no tenía misterio: Desde mi perspectiva budista, decía que se trataba de no apegarse a lo que encontramos aquí; no aferrarnos ni a lo que nos agrada ni a lo que nos desagrada. Y punto. No había más que buscar. Parcialmente cierto.

Ahora, unos años después, cuando a veces logro -meditando- zafarme por instantes de la ilusión de la existencia, creo que la frase es aún más profunda.

Tiene que ver con andar por la vida de manera liviana, mirando su belleza y sus colores... Observando los sucesos sin detenerse en ellos y sin que nos afecten más de lo que voluntariamente quisiéramos.

Esto es, empoderarse de la situación y tomar lo que queremos y dejar que se esfume lo que no deseamos vivir.

Si se da el caso de que algo nos interesa, entusiasmarnos y sumergirnos en la activididad o estudio, con una dedicación que permita extraerle el gusto, pero siempre mirando desde lejos, como quen mira a un actor que representa un papel y luego lo abandona sin sentir pena por eso. Ser el Observador silencioso.

¡Pero disfrutar! Saltar de un tema a otro, con gusto y asombro, tomándolo como algo temporal. Un disfrute que sin embargo, no nos afecte ni nos marque.

Estar en el mundo, porque queremos estar en él ahora. Puede que después deseemos no estarlo o tal vez estar en otra parte.

Sentirnos dueños de la situación. No juguetes del destino, ni errantes viajeros sin brújula. No somos una hoja al viento. Estamos aquí porque nos pareció divertido dar una vuelta y experimentar.

En síntesis, estar contentísimos con el día a día, mientras dure. En el fondo, no es importante. Es un juego pasajero y al que tratamos de dar el tinte más alegre y favorable que podemos. 

Sabernos metidos en un trasformer metálico o un avatar o un cuerpo blando. Totalmente concientes. Amando al mundo como a la propia creación. Flotando en él como en aire líquido. Haciendo ondas azules y amores rojos.


La frase de Jesús resalta que debemos saber que lo importante está en otra parte. Como siempre: Este es el Sueño que vivimos y que forjamos voluntariamente; y si lo abandonamos, nada se habrá perdido ni nada se habrá ganado...

Seremos quienes somos. Eso no tiene discusión.

jueves, 22 de enero de 2015

¡Anda y No Peques Más!

Cuentan que cuando Jesús salvó la vida de aquella mujer adúltera que iba a ser apedreada por sus vecinos, la miró a los ojos y le dijo: "Vete y No Peques Más".

¿Qué consideraba Jesús que era el pecado? Con seguridad él no compartía el concepto sórdido de los sacerdotes de su tiempo, ni el que nos han inculcado a nostros nuestras Iglesias. No quería decirle: "Sé una niña buena, obedece a tu marido y mantente fiel a él aunque te maltrate e irrespete".

No estaba abogando por el buen comportamiento y la pasividad que los poderosos de todas las épocas quisieran generalizar en las masas, para controlarlas. No esperaba que nadie se martirizara ni sacrificara su personalidad para encajar en las normas.


Cuando le dijo: "No Peques", le estaba diciendo, lo que nos dice también a nosotros:
  • No te maltrates más
  • No desgastes más tu cuerpo
  • No ingieras porquerías que disminuyen tu conciencia
  • No creas que te diviertes con risas torpes y palabras sin sentido
  • Aléjate de los ambientes que te aturden
  • Nunca desprecies a tu hermano, porque con ello te dañas a tí mismo
  • No pierdas el tiempo, -que aunque es sombra inexistente-, tiene la capacidad de abrirte la puerta a la Eternidad
  • No te condenes a tí mismo
Entonces, a nosotros también nos dice: "Anden y no pequen más" con el deseo de que despertemos en algún momento y dejemos nuestro triste papel de competidores, -secretamente culpables-, en aturdida persecución de ilusiones.

Así que el pecado no es lo que pensamos que es: No es simplemente hacer que algo se incline a nuestro favor, ni quebrantar las leyes impuestas por el grupo para vivir en sociedad, ni dejar de obedecer a quien tiene autoridad sobre nosotros.
El pecado es algo que destruye nuestra imagen a nuestros propios ojos...

El pecado es no reconocer lo infinitos que somos, en escencia. 
El pecado es exilarnos voluntariamente del Paraíso
¡El pecado es renegar de nuestro divino origen!