lunes, 22 de noviembre de 2021

¿Por qué llueve tanto?

 El maestro tras el velo, que envía telegramas y cartas a quien quiera oirlas, Seth, tiene un libro llamado "El Individuo y la Naturaleza de los Eventos Masivos" del que hablé hace unas dos entradas.

Afirma que los eventos climáticos y tectónicos se detonan con la energía de todos nosotros y que inconcientemente todos sabemos de esta relación. De manera que hay personas que sufren una catástrofe, precisamente porque la necesitaban para abandonar esta encarnación, o simplemente porque necesitaban una disculpa para hacer una nueva vida o cambiar de ubicación.

En esta misma línea, si las cosas fueran así, me pregunto: ¿Por que está lloviendo tanto? Al menos en Colombia y Ecuador, las inundaciones son fuertes y las tormentas muy frecuentes. (Así no era el clima antes).

Entonces, relacionando estos aguaceros torrenciales con lo que dice Seth, pienso que ahora llueve mucho porque nuestro pensamiento colectivo está obsesionado con la limpieza, la higiene extrema y el miedo a las infecciones que andan supuestamente al acecho en el ambiente.


A partir de ahí, pienso que nuestros pensamientos grupales obsesivos llevarían a detonar uno o más de los cinco elementos de la tradición china así:


  1. Si nuestras mentes, emociones e intenciones están muy alineadas con el asco y el temor a la  infección y contaminación, -como es el caso actual-, estimularemos la reacción del elemento AGUA (que limpia) y vienen las inundaciones y aguaceros.
  2. Si un porcentaje alto de una población vibra con deseo de destruir, viene el AIRE/METAL (que corta) y se generan los huracanes y ciclones, que terminan destruyéndolo todo a su paso.
  3. Si un grupo suficientemente grande da cabida en su corazón a la ira generalizada, el FUEGO (que arrasa) se activa y vienen las erupciones volcánicas.
  4. Si la mayoría de las personas de un área se siente personalmente o en nombre de otros (políticos, por ejemplo) avergonzada y despreciable, se activa la TIERRA (que cubre y esconde) y vienen los terremotos, asociados además, con deslizamientos y derrumbes de tierra.
  5. Por último, si una gran cantidad de gente mantiene en su interior el deseo de muerte, pone en actividad la MADERA (que es símbolo de la vida en el planeta) y ésta prácticamente, se suicida mediante incendios y sequías.

¿Cuál es entonces, nuestro pensamiento recurrente? ¿Estamos indignados colectivamente?

Ojo con esas emociones sostenidas, porque no le hacen ningún bien a nuestra salud, y menos a la estabilidad del planeta. Ignoramos la fuerza electromagnética de nuestros pensamientos sumados, sobre un planeta dinámico, hecho de partículas cuya naturaleza es todo menos materia rígida.

Como siempre, la conclusión ronda por el mismo tema: Cuidar nuestros pensamientos y evitar las emociones negativas.



domingo, 21 de noviembre de 2021

La inocente propaganda de la TV

¿Alguien recuerda de su bachillerato, -clase de anatomía- algo llamado "Sistema Inmune"? ¿Esos admirables soldaditos que salían en nuestra defensa cuando algo osaba intentar atacar nuestro cuerpo?

Pues, ahora, la propaganda nos convenció de que el Sistema Inmune y algo llamado genéricamente antaño "Las Defensas", son algo del pasado! ¡Ojo con la publicidad!

Crecimos con la maravillosa distracción de la televisión. Pero venía interrumpida siempre por anuncios publicitarios de las más variadas cosas: desde spaguetti hasta vacaciones fabulosas en islas caribeñas.

Ante nuestra incomodidad, nuestros padres nos decían que la publicidad era indispensable para cubrir los gastos del funcionamiento del espacio maravilloso del Mundo de Disney, de la Isla de Gulligan, del Investigador Submarino y de los intrigantes temas de Alfred Hitchcock Presenta. Todo en pantalla blanco y negro.

Y así seguimos pensando hasta adultos. Pero... si usamos un poquito la cabeza, veremos que no es tan simple e inocente la propaganda.

La propaganda, adecuadamente ambientada y repetida, va directamente al subconciente de manera más que malintencionada y no solo con fines comerciales. Yo, que me decía inmune a los anuncios, (pues por principio, nunca adquiría nada que me anunciaran en TV), me doy cuenta ahora de cómo sí fui afectada fuertemente y en aspectos mucho más graves que una compra. Por ejemplo, todas las mañanas tomo pastillas para la presión arterial...Cómo??? Por qué???

No se requiere más que ver un rato la televisión ahora para darse cuenta de que la mala intención de la sugestión de la propaganda es mucho más explícita y descarada en este momento. ¡Listo! Una vez comprendido esto, podemos andar un poco hacia atrás y ver lo tontos que fuimos desde la infancia:

Primero que todo, vemos que un alto porcentaje de los temas publicitados (70% o más) tiene que ver con la salud y la higiene. Lógicamente varias veces por tanda aparece el "¡Vacúnate!" de moda, con sus amenazas veladas si no lo queremos hacer, pero, eso es otro tema. 

Ahora se llevan el estrellato las imagenes "de microscopio" de asquerosos tubos digestivos palpitantes y sangrantes, que muestran cómo reaccionó el intestino ante ese poquito de ají que el muchacho le quiso poner a su comida en el restaurante, en esa ocasión especial con su novia; -por poner un ejemplo-. 

Luego viene la solución, sí. ¡Compre "Gastromugre"!


Pero la intención, -además de llenar los bolsillos de la farma que vende un Gastromugre como solución mágica, sin la menor intención de que a alguien le funcione-, es fundamentalmente que el televidente se convenza de lo débil y vulnerable que es su endeble cuerpo, cayendo suplicante, en las garras de cuatro o cinco perversos negociantes de la salud (incluído el sistema de salud pública).

Y ese trabajo constante y paciente sobre la Humanidad occidental ya está muy avanzado.

¡Casi culminado!

Niños y jóvenes están convencidos ya de que el mundo está lleno de bichos agresivos invisibles y flotantes, que saltarán hacia ellos tan pronto se descuiden, causándoles una terrible muerte. y no hay lugar seguro: ¡El bicho de moda se encuentra en el aire libre, según dice la OMS! Por eso, idiotas deportistas trotan con mascarilla hasta intoxicarse con su propia respiración.

¡Pobre y despreciable ser humano! Ya no queda nada de él. Está listo para ser manipulado en cualquier dirección que se desee. Esta es la "vida" que está viviendo? ¡Para los mayores que los observamos, no es tan divertida!


¡La persona aceptó y aceptó!. Recordemos otras entradas de este blog en que afirmamos que la salud la controlan los medios de comunicación y no los médicos. Estos últimos, junto con los científicos, solamente conservan sus posiciones laborales si confirman la tesis que ALGUIEN quiere demostrar como noticia de actualidad:

Que la gente que antes recogía del suelo un pedazo de chocolate que se le había caído al comer, ahora  debe desinfectarse a cada rato, evitando tocar cualquier superficie que un congénere usó, ¡so pena de que unos virus mortales le ingresen por los ojos la próxima vez que se los toque!

¿Es eso verdad? Mmmm...

Prácticamente lograron su cometido, no solo para la epidemia actual, sino de manera general. Triste! La gente es un ovillo de miedo ante el mundo.

La pregunta es: ¿Vamos a seguir aceptando cualquier cosa que nos diga la propaganda?

sábado, 23 de octubre de 2021

Manchas solares

Últimamente mucha gente comenta sobre las manchas solares, que son esos gigantescos destellos o erupciones de material gaseoso incandescente que el sol envía a tremendas distancias, como si fueran explosiones viajando al espacio. 

Estas salidas de calor y energía alejándose de la estrella que nos ilumina, debieron dar origen a la forma como usualmente la representamos en nuestros dibujos infantiles. Así: 


Pues bien. Hay quien se puso a relacionar las erupciones mayores del Sol con lo que en ese momento estaba sucediendo a la Humanidad en la Tierra. 

Así, se hicieron algunas publicaciones diciendo que, puesto que esos máximos casi siempre coincidían con guerras mundiales, magnicidios, catástrofes para países y cambios bruscos de valores y paradigmas en una cultura o civilización, los rayos solares y sus tormentas esporádicas influían definitivamente en comportamientos negativos de la gente. Supuestamente, eran momentos de energía tan negativa astrofísicamente hablando, que influía adversamente en la actuación del ser humano terrícola.


La gente se volvía agresiva y era el momento perfecto para que estallara una cruel guerra, por ejemplo.

No obstante la lógica directa que pueda representar esta interpretación, me asombré de otra teoría, igual o mayormente válida que encontré en otro libro de Seth: The Individual and the Nature of Mass Events

Esto es, El Individuo y la Naturaleza de los Eventos Masivos, que trata sobre las catástrofes, inundaciones, tsunamis, terremotos, y las erupciones volcánicas y, lo que estamos viviendo ahora: las epidemias, sean de la causa que sean, pero que nos afectan masivamente.

Pues lo interesante es que Seth establece una serie de axiomas, como:
  1. Cada persona sabe internamente cuándo es el momento de su propia muerte.
  2. Otra idea se podría expresar en un conocido refrán que decimos: "Nadie se muere la víspera".
  3. Cada ser humano está conectado con su entorno. No solamente con los demás seres humanos, sino con el planeta y los demás astros que forman el Universo.
La gran y asombrosa enseñanza de Seth es que la negatividad en los pensamientos del hombre es el que influye adversamente en las mareas solares y en muchísimos otros comportamientos bruscos del planeta Tierra y de otras esferas celestes!!!!!!

¿Ah????
Así que no es el Sol quien vuelve agresivo al hombre, 
sino la Humanidad la que causa esas erupciones de ira solar.

Lo que nos lleva nuevamente a la necesidad de controlar nuestras emociones, especialmente las negativas, si es que queremos calmar a los astros y especialmente al planeta en el que vivimos. 

De lo contrario, ese miedo, odio y violencia actuales van a devolverse hacia nosotros en catástrofes que, seguramente, como dice Seth, se llevarán a quienes premeditadamente ya querían irse colectivamente de esta existencia terrena.

Llega a afirmar que cada región atrae sus terremotos y catástrofes con el pensamiento de sus habitantes.

Interesante. ¿Verdad? Y más responsabilidad para cada uno de nosotros.

Por ahora, mi promesa personal es: No volveré a hablar mal de nadie. Nadie es Nadie. ¡Por ningún motivo! 

Esto incluye a quienes nos han oprimido por siglos y nos esclavizan ahora en todos los sentidos. 
Más bien trataré de ser compasiva y pensar que los globalistas están ahí por sus propios miedos, y que han llegado por diversas circunsatancias a la posición en que se encuentran. Que realmente no es envidiable... para nada.

Razón de más, para que de todas maneras, no puedan contra nosotros, los concientes y positivos, 
¡Que cada vez somos más!








domingo, 12 de septiembre de 2021

¿Estamos alimentando a alguien?

En la reveladora trilogía de Matrix encontré muchísimas pistas sobre la intrigante realidad en que estamos. Le estoy muy agradecida. No obstante, en su primer volumen había un pasaje molesto al que no le quise poner atención, catalogándolo como extremo. Es el episodio de aquella pequeña pila o batería que Morfeo le muestra a Neo, cuando le cuenta que los humanos son usados por “otros” para alimentarse. Le decía que nuestros cuerpos eran simples acumuladores de energía y que para eso éramos “cultivados” en grandes campos.

Ahora, muchos años después, aparentemente en otro tema de estudio, escucho al joven Matías Di Stefano, quien dice recordar muchas escenas y enseñanzas adquiridas durante una vida en la lejana Atlántida.

A pesar de lo estrafalario que esto podría sonar, decidí ver algunos de sus videos en Gaia, que me resultaron muy interesantes e increíblemente coherentes. Relata lo que dice que sabían los atlantes sobre la historia de las primeras etapas de población de la Tierra, en diversas épocas y distintas razas.

Relato que no riñe con las nuevas visiones arqueológicas que vengo siguiendo de distintos sitios en el mundo, además de nuevos yacimientos arqueológicos que van mostrando una historia mucho más larga de lo que nos han hecho creer… y a la vez, concordante con las escrituras antiguas como la Biblia, los relatos griegos y las tradiciones de la India y América.

Todo bien, hasta que dice que estamos controlados desde la sexta dimensión, donde moran seres completamente diferentes que se nutren de emociones. Por lo que las fomentan en nosotros de muchas maneras, para luego cosecharlas.

Pero, ¿Cuáles son nuestras emociones? ¿Qué son? ¿Cómo podrían ser de interés para alguien?

Pues resulta que, recordando mis clases de Medicina Tradicional China, nuestro cuerpo es un conjunto de conexiones eléctricas que animan diversos sistemas que se centran en los órganos. (Esta energía está relacionada también con los chacras, aunque no llamen así los orientales a los centros energéticos del organismo).

Así, se sabe en acupuntura que cada órgano puede generar emociones, con las cuales un médico experto puede orientar su diagnóstico, así:


El El Corazón genera la emoción conocida como la Euforia (alegría desenfrenada)
El Riñón genera el Miedo
El Pulmón la Tristeza
El Hígado genera la Ira
El Bazo Preocupación.

Cosa muy interesante que me enseñó una sicóloga hace pocos días es que las emociones son una especie de estallido de la energía… Seguramente, se ve en el aura de la persona una erupción momentánea, porque según ella me decía, una emoción solamente dura 90 segundos. ¡No más! Si la ira dura más de 90 segundos, la persona sufre un infarto.

El miedo también es súbito. Si se convierte en permanente, se torna entonces un estado de temor patológico y sin causa. Ya no es la emoción de miedo.  

Igualmente, si se hace crónica la tristeza se vuelve depresión que ya es una enfermedad.

Así que, nuestras emociones son estallidos de energía que duran a lo sumo, minuto y medio. Después, viene como consecuencia la agresión, si es que se llega a la acción o un sentimiento, si el proceso es simplemente interno.

Viéndolo así, y con la desconfianza que se nos ha vuelto hábito, vemos que muchas actividades que fomentan los medios de comunicación, agrupan esos mini estallidos de fuerza volviéndolos verdaderas explosiones. Pensemos en el gol en el estadio. La mitad de la energía lanzada violentamente al espacio es de alegría y la mitad de decepción. Pero prácticamente todos -asistentes y televidentes- generan esa erupción.

¿Y las guerras? Dos guerras mundiales se han provocado sin motivo. ¿Será para recolectar todo esa preocupación, miedo e ira?

¿Hay “alguien” esperando recolectar esa energía, con algún fin?

Algo parecido en los “conciertos” de música juvenil, en los que se provoca un verdadero aquelarre de emociones ante gritos de ultratumba, sonidos bajos, o ritmos elementales.

¿Esa será también la razón del placer y el apego que la generación de los aplausos genera en los artistasPodría ser.

Entonces, concluyo con una recomendación obvia para un practicante de budismo Zen: La Serenidad y la Impasividad deben ser nuestras únicas emociones. 

Lo que concuerda también con la principal recomendación -difícil de comprender- de Un Curso de Milagros: “¡Perdona todo!”. 

Esto es: Nunca atacar, ni siquiera a quien te ataque. No reaccionar, sea cual fuere la situación.

Maravilla, ¿No? Sea cual sea la situación, por fantástica y extrema que pueda llegar a ser, no generar el estallido de 90 segundos de emoción. Que seamos nuestros dueños. Que tengamos el control sobre nuestra energía. ¡Todo esto nos lo habían advertido ya!

martes, 24 de agosto de 2021

¡Es fácil recordar las Vidas Pasadas!

Si asumiéramos la multidimensionalidad de cada uno de nosotros, actuando en diferentes situaciones y con personalidades distintas, y lo enfrentáramos a que el Tiempo es aparente y no existe, sino que estamos en un flash instantáneo de conciencia ¿Cómo podríamos entender las vidas pasadas? ¿Cómo suceden entonces?

Meditando mucho el tema se me ocurrió una interpretación que me satisface, y que es algo totalmente distinto de lo que veníamos pensando sobre otras vidas, por eso la comparto aquí.

El análisis genera un cambio en la visión de lo que nos hemos ya acostumbrado a llamar reencarnación.  ¡Sería diferente! Así, las otras experiencias no se habrían desarrollado exactamente en vidas pasadas, sino en nuestro propio pasado.

Para entender esto, si analizamos nuestra vida, -especialmente los que ya no estamos tan jóvenes y hemos tenido la oportunidad de vivir bastante-, podemos detectar que hubo en ella eventos clave que determinaron cambios drásticos en nuestra vida, que nos llevaron prácticamente, de una personalidad a otra. Sitios de bifurcación de caminos o eventos que nos transformaron voluntaria o involuntariamente, para bien o para mal.

Si miramos hacia atrás, veremos que cada periodo tuvo su personalidad definida, que no necesariamente era la misma anterior o la que vino despúes.

Ejemplo: Nuestra personalidad de estudiante no es la misma que la del profesional. 

También un cambio de ciudad de residencia transformó nuestra forma de ser, tanto por las circunstancias que nos vimos forzados a adoptar, como por la sociedad a la que entramos, lo que nos gustó y lo que quisimos aceptar de ella.  

Un cambio de relación o una pérdida, también nos afectó, al punto de que nos transformamos en alguien prácticamente distinto de la personalidad usada hasta el momento. Una pareja nos hizo fuertes, mientras que el bulling sufrido por otra nos hizo seres miedosos e introvertidos.

Así, nuestra vida podría ser dividida en 6, 8 o 10 personalidades distintas, que representarían lo que acostumbramos llamar las vidas pasadas, que, aunque cada una nos dejó una lección, en realidad todas ocurrieron en esta misma vida.



Muchas veces piensa uno: Y, ¿en esta vida qué aprendí? ¿Cuál fue el motivo para esta encarnación? La respuesta no es fácil. Casi nunca es clara.

Lo bueno es que con este enfoque que expongo acá, se nos facilita aprovechar lo aprendido en cada fase. Si miramos cada personalidad por separado, podemos incluso hacer una lista de sus cualidades y también de sus defectos. De ahí a ver cómo superamos esas desventajas, es un paso nada más.

Otro factor bueno de esta perspectiva es que en cualquier momento, con un poco de tranquilidad, podemos regresar -gracias a nuestra memoria- a cualquiera de esas vidas pasadas para revisarlas y afianzar lo aprendido. Por otro lado, este ejercicio también nos permite ver lo bueno que teníamos en esa época y que tal vez abandonamos, para retomarlo dentro de la personalidad actual. Perque esa forma de ser pasada, también fuimos nosotros y no hay por qué no revivirla.






sábado, 14 de agosto de 2021

Hipocondríacos y Unidades de Conciencia

Mi cuerpo está conformado por alegres unidades de conciencia que, poderosas y vitales, ¡saben cómo conservarlo sano!

Desmenuzando algo más las consecuencias de asumir el modelo de Unidades de Conciencia emanadas de la Mente del Todo en un primer Big Bang universal, vemos la oportunidad de desechar creencias inconvenientes que tenemos arraigadas desde la infancia y que han llevado en grupo a la Humanidad a este punto de enfermedad permanente y popularización de males. Han contribuido mucho a estas creencias equivocadas y perversas las nuevas escuelas de medicina, financiadas por la industria farmacéutica.

En su "sinceridad", los médicos se dicen obligados a informar al paciente los graves procesos mediante los que un ente externo está devastando su organismo; procesos ya conocidos por el público en general, gracias a los medios de comunicación y las estadísticas, que profetizan que nadie se escapará de alguna o varias de estas enfermedades crónicas (sin remedio conocido por la medicina moderna). Al paciente no le queda más que aceptar la inocente sugestión y caer enfermo tal como lo describen miles de publicaciones puestas a su alcance.

Así, olvidando nuestro sistema inmune y con la "aparición" periódica de virus ensamblados, se van reforzando las creencias que facilitan la baja de defensas y que el cuerpo sucumba a la enfermedad que sea, real o imaginaria. ¡Manada de hipocondríacos!

Dichas creencias están cada vez más metidas en la cabeza de las madres y las nuevas generaciones, resultando un enorme contraste con las generaciones anteriores, que a pesar de nos ser tan asépticas ni tener tantos conocimientos generalizados sobre diabetes, cáncer, hipertensión, lupus, sida y demás, eran grupos humanos inmunes prácticamente a estos nuevos e implacables monstruos.

Los abuelos no pasaban su vejez tomándose la presión, midiendo su glucosa ni cargando por toda la casa un tanque de oxígeno. Comían grasa animal con muchísimo placer, a veces tomaban alcohol, salían a comprar el pan o para ir a la iglesia y tenían la lucidez para aconsejar a hijos y nietos. Y no se diga los viejos campesinos: al sol, trabajando hasta que llegaba la hora de irse. Los ancianos no se volvían dementes. No eran un peso para la familia ni para la sociedad. No se intoxicaban con medicamentos, porque al médico no se le molestaba con nimiedades: El médico se consultaba pocas veces en la vida. En esos años, ¡No se tenía como actitud general el miedo a la enfermedad ni a la vejez.

Como el señor Elías Loaiza hoy en Amalfi, Colombia, que con sus 116 años sigue siendo la cabeza de su gran familia, levantándose temprano a despachar las mulas con panela y haciendo su vida normal.

Todos podemos comparar con la situación actual de "servicios de medicina estatal", totalmente despersonalizados y mercantilizados. Con 15 minutos de atención por paciente (ahora telefónica o virtual, para empeorar la mala calidad de la atención y el diagnóstico), tiempo justo para etiquetar a todos, hasta a los niños, con una de las enfermedades vitalicias que obligatoriamente requieren tratamientos que lo esclavizarán, alimentando día tras día las ventas de quien está en lo alto de la pirámide médica: ¡Las fábricas de píldoras, tabletas y vacunas!

Así la situación y ante nuestra necesidad de una creencia favorable para reeemplazar todo lo que nos han adoctrinado y asustado, 

propongo este especie de mantra que por el medio que sea debemos instalar en nuestro conciente, para que finalmente reemplace la basura que han depositado deliberadamente en él.

Así de fácil, recuperaremos la salud.


Mi cuerpo está conformado por alegres unidades de conciencia que, poderosas y vitales, ¡saben cómo conservarlo sano!

miércoles, 11 de agosto de 2021

Ejercicio con las Unidades de Conciencia

Continuemos con ese didáctico modelo de las Unidades de Conciencia como formadoras de todo lo que existe; esto es, como la escencia de aspectos que en nuestra dimensión tenemos poco definidas e incomprendidas:

  • ¿De qué están hechos los pensamientos y cómo se desarrollan? 
  • ¿En qué "espacio" suceden los sueños y de qué "sustancia" están hechos? 
  • ¿La energía de las emociones, incluyendo el amor, por qué "medio" logran sentirse y expresarse?
  • ¿Cómo se crean la música y las palabras?
  • ¿Sobre qué base se construyen cosas como "las intenciones"?
  • ... y en último lugar, pero no menos importante, ¿Cuál es la unidad básica, los ladrillos, las partículas elementales que conforman la materia sólida?
En este último punto, ha sido sorprendente para la Física el hecho de que a medida que se construían equipos más y más sofisticados para investigar lo microscópico, aparecían si cesar "partículas" más y más pequeñas, en una carrera aparentemente infinita y burlona.

Entonces, creo que encontrar un modelo válido de la escencia de nuestra dimensión, -la textura básica de nuestra Matrix-, ha sido el motivo de búsqueda de tantos pensadores y científicos, desde la antiguedad hasta los físicos modernos, incluyendo a Einstein y los cuánticos.,

¡La búsqueda del éter, la escencia, del Campo Unificado! Esa sustancia primordial que a la vez alberga todo.

Por otra parte, a nosotros que no somos obsesivos por la ciencia sino exploradores espirituales y de la psique, asumir esta explicación de Seth, nos facilita adicionalmente entender la Unidad. ¡Y este tema sí es de nuestro mayor interés práctico!

Ensayé entonces, un ejercicio exitoso durante esta semana, que puede hacerse al despertar en la mañana, contando con una media hora antes de tener que levantarse:

Recostada boca arriba con los ojos entrecerrados, repasé a grandes rasgos y sin orden preferente las partes que conforman mi cuerpo, imaginando esas pequeñísimas onda-partículas que son las unidades de conciencia, materializadas en cada órgano, cada fluido del cuerpo, en la piel, en la retina. Todas alineadas alegremente en cada cabello y bailando con los movimientos automáticos del organismo.

Esta parte del ejercicio me hizo sentir una gran simpatía y agradecimiento hacia ellas. Además, me dejó agradablemente relajada, para seguir con la segunda parte:

Pasé a imaginar otro grupo de esas mismas unidades de conciencia, que vibrando un poco más despacio, un poco más calmadas y pasivas, constituían las sábanas bajo mi cuerpo, el colchón y la misma cama. Este grupo difería en niveles de vibración más lenta, pero eran básicamente lo mismo: 

Unidades de Conciencia extraidas del Todo, en el momento Cero.

En una tercera etapa del ejercicio, pasé al aire que, estando en contacto con la superficie de mi cuerpo, se extendía hacia arriba, llenaba la habitación y continuaba por puertas y ventanas hacia el jardín, la ciudad, mi país y el infinito! 

¡Aire formado nada menos que por las mismas unidades de conciencia básicas!

Como podrán suponer y es bueno experimentar, la sensación de unidad fue poco menos que beatífica, lo que me hizo recordar esas reconocidas santas del cristianismo que pasaban sus horas y sus días en "contemplación arrobada", encerradas en su pequeña celda, sin necesitar más interacción social ni distracción, que esa agradable sensación de saberse Uno con el Universo, con la Humanidad y con la Naturaleza. Incluyendo, de forma impensada y sorprendente, también a los objetos "fabricados por el hombre".