miércoles, 6 de noviembre de 2013

Música Inspiradora. Puente sobre Aguas Turbulentas/Espumas

Emocionante melodía, con una lírica que hace que uno se recupere de cualquier problema. Bridge Over Troubled Water, es una canción herosísima de nuestra época, cantada por los admirados Simon & Garfunkel y también en versión de Andy Williams de manera muy sentida.

Telón de melancolía de los días más difíciles de mi tío Alfredo López en Massacchussetts, la coloco para que la disfruten a continuación, con imágenes que adornan esta música inolvidable:

Para nosotros, hechos de agua, el río siempre es vida. Y más aquellas turbulentas corrientes que están llenas de personalidad y sentimiento. Ríos encañonados de nuestros países, que rugen entre paredes verticales que los confinan en los altos Andes. Trayectos de cuello de botella, que en fallas geológicas los hacen rugir hasta su liberación en el bello abanico del efecto venturi... 

Espumas Viajeras, -como en el pasillo de Jorge Villamil-, que dando tumbos y codazos se empujan hacia la salida del estrecho, tomando impulso en las piedras redondeadas que, con la cara emparamada, se asoman.


Al río hay que respetarlo. Tiene más energía que nosotros. Pero siempre está el puente a nuestro favor: Es el mágico mirador, desde el cual podemos disfrutarlo, SIEMPRE Y CUANDO HAGAMOS TODO LO QUE ESTÉ A NUESTRO ALCANCE POR NO CONTAMINAR SUS AGUAS.

Espumas

Amores que se fueron 
amores peregrinos 
amores que se fueron dejando en tu alma negros torbellinos. 
Igual que las espumas que lleva el ancho río 
se van mis ilusiones, siendo destrozadas por el remolino 

Espumas que se van... bellas rosas viajeras 
se elevan en danzantes y pequeños copos orlando el paisaje. 
Ya nunca volverán las espumas viajeras 
como las ilusiones que te depararon dichas pasajeras 

Espumas tembladoras de aguas fugitivas 
van retratando amores y bellos recuerdos que deja la vida 
se trenzan en corolas de blancos azares 
de rosadas diademas cuando llevan flores de las siempre vivas.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Un modelo de vida: El Bodhisattva.

Para aquellos que hemos soñado con las elevadísimas cimas de el Tibet y que comenzamos nuestra búsqueda espiritual con los libros de Lobsang Rampa -que digan lo que digan de él, me abrió los ojos a realidades diferentes y a formas de pensar distintas de las que la televisión ya se estaba esforzando en imprimir en mi mente-, el bodhisattva es una figura muy humana y a la vez suprahumana, que a pesar de su avanzada evolución y evidente despertar, decidía no ingresar al celestial Nirvana hasta que el último de sus congéneres lo hiciera también.

Para quienes pasamos la juventud suspirando por la serena paz de los templos de Lhassa y que incursionamos por el budismo tibetano del Camino del Diamante, la figura del Bodhisattva era familiar, admirable y excepcional. Pero, ¿Cómo podía una persona que logra despertar de la Ilusión, rehusar integrarse a la unidad con el Todo y dedicarse a intentar abrir las pétreas mentes de sus semejantes para llevarlos a la Luz, empleando para ello centenares de vidas adicionales? ¡Increíble! Pero es la meta de centenares de budistas y era también la de nosotros, juveniles admiradores de las filosofías orientales.


No tendría lógica esta actitud desde nuestro punto de vista, (que por ahora es el punto de vista del Ego). Hemos sido  educados para sobresalir y dominar. Para competir y si es posible, vencer al otro. ¿Cómo entonces, podríamos esperar a nuestros rivales, en lugar de darnos el gusto de dejarlos rezagados para siempre?

Lo opuesto tiene en cambio toda la lógica cuando nos desplazamos de la mencionada percepción usual de nuestra realidad, hacia la visión de la Humanidad como Unidad. 

Cuando nos damos cuenta de que somos solamente Uno, ¿Tendría sentido que una fracción del Uno permaneciera en la oscuridad, mientras que solo una pequeña parte disfrutara de la Eternidad? Ciertamente no. El Ser no puede fraccionarse. Somos la Filiación. ¡El Hijo de Dios!

Allí arribamos a la nueva y necesaria forma de pensar: 
Si no anhelo la felicidad de cada una de las personas que me rodean, no merezco el despertar
(porque el despertar se hace simplemente imposible en esas condiciones). 

A continuación la inspiradora música de Oliver Shanti en su obra el Niño Bodhisattva, con los elevados  picos del Tibet y el mantra Om Manni Padme Hum de fondo:




Transcribo Las 37 prácticas del Bodhisattva, tomado de la página de un maestro Zen quien lo tradujo; el Sensei Paul Quintero, del Dojo de Venezuela:
  1. Estudia, reflexiona y medita. – Esta es práctica del Bodhisattva.
  2. Abandona tu ciudad natal. Así evitas contaminarte con sus distracciones.
  3. Confía en el silencio. 
  4. Olvídate de lo convencional. Cambia. 
  5. Abandona los malos amigos. 
  6. Mantente cerca de tu instructor.
  7. Toma refugio en las Tres Joyas (Buda, Dharma y Sangha). 
  8. No lleves a cabo acciones destructivas. 
  9. Busca la libertad que nunca cambia (fuera del mundo). 
  10. Para liberar a miles de seres sensibles, alcanza el Despertar. 
  11. Ofrece tu felicidad para que otros no sufran. 
  12. Ofrece tu fortuna y todo el bien que hayas hecho a cualquiera que haya robado algo por necesidad, inclusive a ti mismo.
  13. Absorbe toda la maldad que alguien dirija hacia ti por compasión a esa persona. 
  14. Alaba las habilidades de cualquiera, inclusive de quien haya hablado muy mal de ti. Considéralo tu maestro. 
  15. Honra amablemente a quien te humilla con su palabra en público. 
  16. Aun si alguien a quien tratas y ayudas con un gran amor te desprecia como a un peor enemigo, trátalo con la dulzura y el amor ilimitado de una madre que cuida a un hijo.
  17. Aun si miembros de tu comunidad te ponen por debajo de ellos con desprecio, trátalos respetuosamente y elévalos sobre tu cabeza. 
  18. Aun si te sientes muy mal y agobiado por tus pesares, toma todo el sufrimiento de los demás seres para evitar que ellos sufran. 
  19. Recuerda que si eres muy rico, famoso y aplaudido por todos, la esencia de nuestra existencia es Ku, el Vacío. 
  20. Controla tu ira (tu verdadero oponente) y controla tu Mente. 
  21. Deshazte inmediatamente de cualquier cosa a la que te apegues. 
  22. Evita que tu mente se asocie a sus propias elaboraciones. 
  23. No tomes como real aquello que siendo hermoso te satisface. No te apegues. 
  24. Si se presenta la mala fortuna, considérala como un momento de confusión pasajero. Mientras tanto no te preocupes.
  25. Practica la generosidad dando a otros de lo que tienes sin esperar nada a cambio. Al final debemos abandonar todo. 
  26. Atiende tus necesidades para poder atender luego las necesidades de otros. Comprométete contigo mismo. 
  27. Cultiva la paciencia liberándote de toda irritación o resentimiento.
  28. Usa toda tu energía para practicar la Vía. De allí surgirán todas tus habilidades necesarias para ayudar a otros. 
  29. Practica la quietud para que esta desmantele toda reacción emocional equivocada basándote en la percepción adquirida durante tu meditación. 
  30. Cultiva la sabiduría que cimentará tus destrezas. 
  31. Si no estudias tu propia mente confundida, solo serás un materialista vestido como practicante. Apacigua y termina con tu confusión.
  32. Nunca critiques ni hables de nadie que haya penetrado La Gran Vía, ni de sus imperfecciones.
  33. Nunca te asocies con compañeros o benefactores para obtener un estatus o recompensas personales.
  34. Nunca uses palabras abusivas para molestar a otros, esto aminora tu ética de Bodhisattva. No perturbes a los demás.
  35. Controla tus impulsos en todo momento. Usa tu Mente para enfrentar como un arma los momentos de impulsividad.
  36. Mantente vigilante y extrae de tu Mente solo lo que puede ayudar a otros. 
  37. Dirige todo el bien generado – para ayudar a todos los seres sensibles – hacia tu propio Despertar. – Esta es práctica del Bodhisattva.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La Reina del Ajedrez

Todos los esfuerzos por mantener la conciencia durante el sueño lúcido van dirigidos a poder controlarlo... Pero ¿Para qué? Ahora después de años de investigación en el tema del soñar y el ensoñar, me pregunto: ¿Por qué esa obsesión de darnos cuenta de que efectivamente estamos soñando? 

Pues precisamente porque en el momento en que el soñador sabe que está soñando, viene un energético empoderamiento que lo hace el dueño del guión. 

Como hace años me decía  Zasha, mi primer maestro Zen: No te has dado cuenta, pero ¡Eres la reina del ajedrez!

Todos se pliegan a la Reina. Todos reverencian al Rey. Nada sucede sin que el director de la película lo desee... Y lo que él inventa, se plasma en la realidad del filme, con las circunstancias y adornos que él dispone.

Entonces, es así como debemos sentirnos cuando asumimos realmente que estamos dentro de un sueño:
Al comprender que lo que nos rodea es una ilusión, no podemos menos que sonreír y mirar divertidos las coloridas y cambiantes escenas a nuestro alrededor, entendiendo que vienen de nuestra mente en descanso. 

No significan nada importante... Surgieron en nuestro pensamiento porque estamos dormidos. Nuestras facultades no están activas en el momento... Simplemente, estamos en nuestro hogar, seguros, descansando y soñando...

En el instante en que nos damos cuenta de ésto, la escena se transforma y deviene en una experiencia más divertida que atemorizante: Posiblemente es el "¡ajá!" final con el que el Durmiente se endereza, sonríe y se voltea para el otro lado de la cama, a seguir soñando lo que se le antoja.


Con frecuencia hablamos de ello y nos gusta la metáfora. Pero el asunto es que no terminamos de creerlo.

¿Será que necesitamos que aparezca un mesías o un profeta vestido de manera extraña
o que un extraterrestre nos lo diga, para que nos convenzamos?

¿Será que solamente lo vamos a interiorizar si el noticiero nos lo anuncia como descubrimiento científico????

sábado, 26 de octubre de 2013

Cómo Controlar la Ilusión

Ya sabemos que estamos proyectando una ficción, que se constituye en nuestro diario vivir. Y también, la tecnología ya inventó el control remoto universal para controlar todos los equipos de nuestra vida moderna, llevándolo puesto, como si fuera unos anteojos... Pero, en nuestra mente ¿Cómo controlar la realidad que estamos construyendo?

La cuestión práctica aquí es cómo mejorar la proyección en que nos metemos a diario, para por lo menos, no pasarla tan mal mientras logramos escaparnos de este mundo de ilusiones. Esta meta es lo que se llamaría "El Sueño Feliz" y aunque no es el objetivo último, -que debe ser más bien la "Liberación Total"- es un alivio porque la rutina fluye sin tanto sobresalto ni enemistades.

Unos viven relativamente bien... y se dice que tienen buena suerte... Otros, en cambio, pasan sus días sumidos en adversidades que los persiguen desde que amanece. Molestias grandes y chiquitas: los deja el bus, no les pagan nunca, los estafan, se enferman de todo, los hijos los maltratan, el jefe es detestable, llueve cuando no debe, y más.

Esto se debe a diferencias de íntimas creencias, que resultan expresándose en la realidad mediante películas diferentes y en consecuencia, en experiencias opuestas. Unos sufren permanentemente, mientras que otros la pasan bastante mejor (aunque tampoco se escapan de los conflictos, ni de la muerte).


En esta Nueva Era, muchos pensadores nos han dado teorías y métodos que en el fondo van en esta dirección: La visualización de lo que deseamos, el pensamiento y las frases positivas para subir nuestra autoestima, la programación neurolinguística, los tips de El Secreto, y muchas más.
Todo eso está correcto, pero tiene a mi forma de ver, dos fallas graves:
  1. Va solamente orientado al éxito mundano y perecedero, y 
  2. Implica un gran esfuerzo permanente
Es así, que se usa para lograr un auto nuevo, unas vacaciones especiales o a lo mejor, un nuevo empleo.

La salida entonces, debe buscarse en algo que sea más natural, más inherente al ser y que le de resultados más fundamentales: ¡Que le de paz! Paz, mientras tiene que aguantarse este mundo; y con ello, la existencia debe mejorar sustancialmente.

Estamos entonces de acuerdo en que lo más beneficioso para nosotros sería controlar la película hacia encontrar serenidad y paz. Aunque tengamos que seguir lidiando al jefe y levantándonos temprano.

SOLUCIÓN. Un Curso de Milagros da la solución, en un método sencillo, basado en dos actitudes, que transformarían nuestra visión personal del mundo y nos haría más "vivible" esta existencia:
  1. No juzgar
  2. Perdonar
Ambas actitudes están actualmente fuera de nuestros hábitos. Juzgamos todo y a todos y concordamos con la frase: Perdón, pero no olvido. -Y eso no es verdadero perdón-. Entonces,

No juzgar y perdonar al mundo y a los que nos rodean, es un cambio radical que le daría un vuelco a nuestra "realidad".

No es fácil; más que todo, porque nunca lo hemos considerado.
Pero si le damos a este método el beneficio de la duda, tal vez se vuelva algo natural para nosotros y se refleje en paz para nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro país y el planeta.  Porque es una actitud que, -al estar conectados-, inevitablemente tiene consecuencias que se ramifican de manera veloz e increíble, afectando positivamente a todos los demás.

Además, implica menos esfuerzo que mantener todo el día en la mente una imagen de un crucero por el Caribe.

Podemos ensayar de a poquito: Estemos más atentos para ver cómo estos dos problemas de juzgar y guardar rencores, manejan nuestra vida. Y démosle la vuelta, a ver qué pasa...

Frenemos la tendencia a juzgar y criticar y seamos neutrales ante otros... Tal vez quien aparece ante nosotros no sea tan feo, ni tan malo, ni tan mal intencionado, ni tan fuera de moda... Ni tan acomplejado, ni tan pobretón, ni tan antipático... Démole una oportunidad antes de etiquetarlo en nuestra mente con un adjetivo denigrante.

Por otra parte, ensayemos también a perdonar esos pesos que cargamos por toda la vida y que nos impiden ser felices. Olvidemos lo que pasó. No estamos obligados a recordar lo que no nos gustó.


¿Ensayamos, a ver qué pasa?

¡Dejemos que los demás sean como quieran! 
Y si se equivocaron con nosotros, soltemos también ese rencor. Es problema de ellos, no nuestro.



sábado, 19 de octubre de 2013

Atención: UCDM 3: Un Curso efectivo para Salir de Matrix

"Un Curso de Milagros" es un libro que constituye una didáctica y práctica metodología para salir de Matrix. A mi entender, la única que realmente abarca todos los detalles para el Despertar.

Aunque inicialmente puede presentar para muchos la desventaja de su lenguaje -en algunos términos coincidente con los del cristianismo-, rápidamente uno aprende a entender qué significa cada palabra. Y realmente, no tienen ninguna connotación religiosa. Sino puramente práctica.

El libro fue escrito recientemente, mediante una inusual modalidad (dictado interno rápido), en un proceso incansable que duró 7 años, (de 1965 a 1972). Es obra del esfuerzo de dos profesores de Sicología de la Universidad de Columbia, en Nueva York, que se decían ateos, mundanos y muy modernos en su ciencia: Helen Schucman, judía, y William Thetford.
El libro que resultó, (que se consigue fácilmente en internet y en algunas librerías espirituales), consta de un volumen de teoría sobre la Realidad, acompañado de otro volumen con 365 ejercicios -uno para cada día durante el tiempo mínimo en que puede hacerse el curso: un año-.

Lo asombroso es que a pesar que autodeclara ser dictado por el mismo Jesús (figura amada, pero lejana para nosotros en el tiempo), es de un modernismo que raya en lo cuántico.  Está escrito para el hombre de hoy, con los dilemas y los problemas de hoy. Y con un camino claro para salir de ellos. Clarísimo, posible, pero casi totalmente desconocido por nosotros. No es posible dejar de asombrarse ante la ruta que expone. Para nosotros, tan dormidos, tan perdidos en las ilusiones y los espejismos, es un camino inaudito.

Por otra parte, las frases que constituyen el ejercicio diario, ¡Son simplemente revolucionarias! Uno cree estar oyendo a un físico actual explicando sus modernas teorías sobre el espacio vacío entre las moléculas de materia, sobre la interconexión de la energía, los hologramas y sobre la conciencia que vuelve a ser el éter que todo lo abarca; con exposiciones y sustento que la vez, están armoniosamente enlazadas con una Sicología que dejaría boquiabierto al sabio Carl Jung. En este aspecto, destroza nuestros ídolos, como la personalidad, el éxito, y nuestra forma de ver la familia, inclusive.

Es un sacudón que promete despertarnos. Nos despierta, por un lado con impactos a nuestras creencia colectivas y por otro, revelándonos quiénes somos, cosa que no puede más que dejarnos embelesados, libres de miedos y dichosos.

En síntesis, vale la pena al menos explorarlo... Es un libro que inmediatamente atrapa y apasiona al buscador de la Verdad y a quien desea escapar de este absurdo mundo de la Ilusión, la competencia y la pérdida. El trabajo de recordar cada día una frase importante y dejar que se imprima en nuestra mente, es un pequeñísimo esfuerzo que compensa mediante resultados increíbles y una gran paz. ¡La Paz que todos estamos pidiendo en todos los escenarios!

Ojo. También se encuentran en internet versiones digitales y leídas del Un Curso de Milagros, en sitios como en el que se muestra en la pestaña Lecturas Recomendadas de este blog.

Una muestra de un ejercicio, tomada directamente del libro, para que los lectores se hagan una idea de lo que van a encontrar y el método didáctico:

LECCIÓN DEL DÍA 32
"He inventado el mundo que veo."

Continuamos hoy desarrollando el tema de causa y efecto. No eres víctima del mundo que ves porque tú mismo lo inventaste. Puedes renunciar a él con la misma facilidad con la que lo construiste. Lo verás o no lo verás, tal como desees. Mientras desees verlo, lo verás; cuando ya no lo desees ver, no estará ahí para que lo puedas ver.

La idea de hoy es aplicable tanto a tu mundo interno como al externo, que en realidad son lo mismo. Sin embargo, puesto que los consideras diferentes, las sesiones de práctica de hoy tendrán una vez más dos fases: una dedicada al mundo que ves fuera de ti, y la otra, al que ves en tu mente. Trata de introducir en los ejercicios de hoy el pensamiento de que ambos se encuentran en tu propia imaginación.

Una vez más, comenzaremos la sesión de práctica de por la mañana y la de por la noche repitiendo la idea de hoy dos o tres veces mientras miras a tu alrededor al mundo que consideras como externo a ti. 
Luego cierra los ojos y mira tu mundo interno. Procura tratarlos a ambos con la mayor igualdad posible. Repite la idea de hoy sin ningún apresuramiento y tan a menudo como desees mientras observas las imágenes que tu imaginación le presenta a tu conciencia.

Se recomiendan de tres a cinco minutos para las dos sesiones de práctica más largas. Si notas que hacer los ejercicios te relaja, los puedes alargar a más de cinco minutos. Para facilitar esa relajación, escoge un momento en el que no preveas muchas distracciones, y en el que te sientas razonablemente preparado.

Estos ejercicios se deben seguir haciendo a lo largo del día tan a menudo como sea posible. Las aplicaciones más cortas consisten en lentas repeticiones de la idea según exploras tu mundo externo o tu mundo interno. No importa cuál de ellos elijas.

La idea de hoy también debe aplicarse inmediatamente a cualquier situación que te pueda perturbar. Aplícala diciéndote a ti mismo:

He inventado esta situación tal como la veo.


viernes, 11 de octubre de 2013

La Prisión de los Dogmas/Aburrimiento

Lamentable situación... Pero que por suerte, ya está terminando, gracias a los despiertos que van apareciendo por todo el mundo: Durante décadas actuamos como rebaño. Tan confiados en la educación...  En la letra impresa... En lo que estaba establecido.

Seres inocentes que al ingresar (nacer) al grupo, aceptaron lo que pregonaban los intereses como verdad y lo que creía la mayoría. ¿De dónde más iba a sacar un recién llegado la verdad, sino del consenso de los mayores?

Dogmas: prisiones conceptuales colectivas que si llegan a caer, son reemplazadas por otras igualmente falsas.

Reino de la conciencia versus Reino del pensamiento. ¡La sabiduría no es producto del pensamiento!

Los estados de la mente humana, vienen y van. El pensador insaciable: Eso no eres tú. Tú eres el conocimiento... no lo conocido.

Al igual que sucede con nuestro cuerpo, que se "envicia" rápidamente con cualquier golosina o estímulo, la mente pensante se apega a las ideas que le suministran aquellos en quienes confía, sin darse cuenta de que la durmiente mayoría es ignorante y manipulada.


El resultado es el aburrimiento. La mente quiere nuevos estímulos, pero nada tiene sentido. Sin embargo, se nos impulsa a seguir buscando. Lo peor: una búsqueda sin futuro, pues en las proyecciones del Ego, nada tiene significado y todo cambia permanentemente.

El ser quiere la Verdad. La Verdad inmutable... que no se afecta con el paso del tiempo ni las modas...
Pero si sigue buscando dentro del sueño, solamente seguirá decepcionándose y odiando el absurdo mundo que se le presenta.

La solución es detenerse y mirarse. Allí puede surgir el vacío y la sabiduría. Zafémonos ya. Vamos a despertar del sueño de nuestros propios pensamientos.

domingo, 6 de octubre de 2013

Meditación Paso a Paso. Extra 2. La Mirada Zen.

Cuando estábamos chicos, era frecuente que nuestra mamá o los profesores nos llamaran la atención por caer en un estado extraño de un momento a otro, mirando desenfocadamente hacia el infinito, con los ojos fijos, sin pestañear.

A eso le llamaban que el niño estaba "englobado" o "echando globos" y dependiendo del adulto, nos podían sacar de ahí con una palmada, llamándonos fuertemente o con cualquier burla. Nosotros, asombrados, sonreíamos cuando nos dábamos cuenta y  volvíamos a traer la atención a lo que los grandes nos estaban diciendo.

¿Qué pasaba en esos momentos? ¿Dónde estábamos?
En ninguna parte. A pesar de lo que pudieran haber dicho los profesores, no estábamos pensando en sitios lejanos, ni recordando a nadie, ni "soñando" con nada. Aquel era un estado de vacío al que los niños podíamos acceder; y lo usábamos generalmente, cuando la cháchara del maestro estaba demasiado pesada, o cuando en la casa nos daban discursos interminables a la hora del almuerzo sobre asuntos que para nada nos interesaban. Era una especie de escape. Un descanso para la mente en el cual, ella ya no aceptaba instrucciones, ni oía a los mayores. Se ensimismaba, como bien dice este verbo: se refugiaba dentro de sí misma.

Allí, todo se volvía paz. No había más pensamientos y todo era descanso. El niño, prácticamente había desaparecido, dejando solamente su figurita en el asiento, aparentemente comiéndose su almuerzo o con el lápiz sobre el cuaderno, a punto tal vez de escribir algo.


Bien. Pues este comportamiento instintivo, era una especie de meditación, a la que no podemos siquiera llamar "rudimentaria", porque más bien era "profunda".

Después, -como todo-, lo fuimos perdiendo, pues nos enseñaron que "era mala educación" con la persona que nos estaba hablando. Y no lo volvimos a hacer.

Mil años después, luchando para concentrarme en meditación Zen, con las instrucciones difusas sobre cómo colocar los ojos "relajados, suavemente entreabiertos, a algo más de un metro de distancia, hacia el piso frente a nuestro sitio de meditación... Sin mirar nada, pero enfocados en un solo punto...", cuando me dí cuenta de que la mirada buscada con tanto esfuerzo era la que conocía de niña... La que usaba para escaparme de ese absurdo mundo que me estaban imponiendo en aquella época, y que lograba mediante una mirada larga a la Sabana de Bogotá desde la ventana del comedor de mi casa, mirada que me servía de trampolín para el paraíso del silencio interior.

Es por este recuerdo que llamo la atención de los lectores aquí, para mejorar su meditación. Estoy segura de que todos, cuando estaban chiquitos, usaron la misma táctica para defenderse de los adultos.

Así, cuando estemos en posición de meditación, ya listos para comenzar y tengamos problemas para mantener los ojos quietos y adecuadamente desenfocados, recordemos cómo lo hacíamos antes y todo se facilitará.